El escritor habló con La Jornada de la traducción al inglés, japonés y kannada de su libro Vivir como fuego
Martes 17 de marzo de 2026, p. 4
San Cristóbal de Las Casas, Chis., Para el escritor tseltal Antonio Guzmán Gómez, la poesía “es una manera de crear conciencia, porque pone en juego todo nuestro ser, ya que empieza uno a crear a partir de la nada, lo cual es muy complicado”.
Refirió que la escritura, el arte y la poesía “nos meten en juego. Es como crear la conciencia, pensarse uno mismo y cavilar sobre el lenguaje. Eso nos conduce a reflexionar sobre la historia que hemos vivido”.
Entrevistado a propósito de que su libro Vivir como fuego (Kuxinel bit’il k’ajk’) fue traducido al inglés, al japonés y al kannada (lengua de India), dijo que la obra “incluye 36 haikus y cuatro tankas. Le ha ido muy bien”.
Manifestó que éste fue su primer libro, que publicó en el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas (Celali), surgido hace cerca de tres décadas como resultado de los acuerdos de San Andrés Larráinzar firmados por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno federal, el 16 de febrero de 1996.
Expresó que después escribió el libro Xch’ulel Balam (Espíritu jaguar) en el que habla, entre otros, de Helena de Troya y de Quetzalcóatl.
Con esta obra “mi intención fue hacer dialogar las culturas griega y maya, porque también vienen poemas de personajes del Popol Vuh.
“Hablo también sobre los venados y del jaguar como una mitología fuerte en Chiapas.”
En este volumen, agregó el también antropólogo social, “ya no se trata de haikus, sino que incluye sonetos, cuartetos, sonetillos y versos variados”.
Sostuvo que el origen de ese libro “tiene que ver con la discriminación que hemos sufrido los pueblos. A mí me tocó que me dijeran que los indígenas son tontos; eso me llenó de retos para demostrar que no lo somos”.
Guzmán Gómez subrayó que “en este libro busco mostrar cómo la cultura griega y la maya están al mismo nivel a partir de mitos. En el caso de la maya, desde el jaguar y el Popol Vuh”.
El poeta tseltal pertenece al grupo de escritores y creadores indígenas que han emergido en las tres décadas recientes.
“Ha habido interculturalidad. De los primeros que vinieron a impulsar talleres literarios recuerdo a Carlos Montemayor. Impartió talleres en Chiapas y en la península de Yucatán.
“Otro que difundió mucho la literatura en lenguas indígenas fue el maestro José Antonio Reyes Matamoros, quien empezó a trabajar con el Celali; muchos se acercaron por su capacidad de convocar a la comunidad indígena. Ahí se organizaron más de 20 seminarios en composición poética y literaria. El Celali ha contribuido mucho al auge de escritores y poetas, y se ha trabajado de la mano con personas externas.”
Ahora, “la misma población indígena está agarrando su camino. Se han interesado en escribir poesía, aunque una reflexión que siempre nos planteamos es que los libros en lenguas no se leen mucho, empezando porque Chiapas tiene uno de los primeros lugares en falta de lectores. Si los hispanohablantes no leen, menos nosotros. La esperanza que tenemos es que primero existan los materiales que se van a leer y ésos ya los están haciendo los escritores en lenguas. Quizás ahorita no hay muchos lectores en lenguas, pero es importante que ya está el material; ese primer paso se está dando”.
Originario del municipio de Tenejapa, Antonio Guzmán consideró que “también hay que hacer trabajo de difusión, presentar los trabajos en las comunidades. He escuchado a personas de pueblos originarios decir: ‘para qué aprender nuestra lengua, mejor español, porque se abrirán caminos’; pero lo importante es que ya hay escritores y trabajos de buena calidad en lenguas”.
Sostuvo que “mientras más escribamos en lenguas, más viva estará la cultura maya. Cuando no se escriben las lenguas se van perdiendo. Se van volviendo ágrafas, dicen los lingüistas. Mientras más se traduzcan, más van a vivir, más fortaleza van a tener. Mientras sigan aportando a la sociedad se van a mantener vivas”.











