Domingo 15 de febrero de 2026, p. 24
Tuvieron que pasar 16 años para que Bertha y David decidieran casarse. El lugar: el Auditorio Nacional en una boda colectiva; el festejo: bailar por la noche en el Salón Los Ángeles. Él, vestido de Pachuco, cadenas sobre el pecho y un bombín alto sobre su cabeza, mientras ella lucía un velo largo sobre su cabello y un vestido blanco, ligero.
Ellos fueron una de las 2 mil 738 parejas que ayer se dieron el sí en una ceremonia civil en uno de los recintos de conciertos más importantes de la capital, luego de que por la pésima calidad del aire no fue posible efectuarla en el jardín urbano del Zócalo, como se tenía previsto.
Sin embargo, la contingencia no impidió que cientos contrajeran matrimonio en la boda colectiva que cada año organiza el Gobierno de la Ciudad de México por el Día del Amor y la Amistad.
Parejas de todas las edades, desde veinteañeros hasta adultos de la tercera edad brindaron y partieron pastel en la fiesta amenizada por el Súper Show de los Vázkez, entre otros artistas, y como testigo de honor la jefa de Gobierno, Clara Brugada.
Aunque datos del Instituto Nacional de Geografía Estadística señalan que el matrimonio va a la baja en el país, toda vez que de 2005 al año pasado el número de personas casadas de 15 años en adelante disminuyó de 47.6 a 36.3 por ciento, ayer, día de San Valentín, miles de hombres y mujeres decidieron dar este paso.
Unos, como prueba de amor, aunque también hubo quienes comentaron que necesitan “el papel (acta)” para realizar trámites como obtener un mejor crédito para comprar una casa, explicó Araceli, tras recibir el documento que acredita su enlace matrimonial con Ernesto, con quien vive desde hace 10 años.
Luego de la ceremonia, Bertha y David se dirigieron al Centro Histórico, específicamente al Jardín del buen amor, instalado por las autoridades en la Plaza de la Constitución, donde parejas, familias y extranjeros encontraron un espacio para las fotos, tirados en las tarimas con pasto y sí, juntar los labios para un beso que pueda ser eterno.
Pasado el mediodía, cientos de personas visitaban el lugar, como Juan y Dulce, quienes se demostraron su amor en las jardineras, cubiertos por la sombra. Aseguraron que su festejo era estar tranquilos y caminar el Centro y buscar qué comer para finalizar el día.
Quienes recorrían la plaza se tomaban fotos con el fondo de los adornos florales, mientras en calles como 16 de Septiembre y Madero, restaurantes y bares estaban abarrotados al paso de las horas.
La contingencia poco importó; las parejas conversaban de las canciones que las hacían sentir mejor el 14 de febrero, como las hermanas Pamela y María, quienes recordaron Summertime, del grupo My Chemical Romance.











