Enfrenta riesgo estructural // Vecinos exigen a inmobiliaria responsabilizarse
Jueves 12 de febrero de 2026, p. 29
Con un desplome de 34 centímetros –más del doble de lo permitido por el Reglamento de Construcciones– el edificio en la calle Coahuila número 30, en la colonia Roma, enfrenta un riesgo estructural que se ha agudizado sin que la inmobiliaria colindante, GDC Desarrollos, asuma responsabilidad por los daños atribuidos a su excavación profunda.
De acuerdo con dictámenes del Instituto para la Seguridad de las Construcciones en el oficio ISCDF/DG/584/2024 y peritajes particulares, la inclinación del inmueble pasó de 19 centímetros, registrada tras el sismo de 1985 y estable durante décadas incluso después del temblor de 2017, a 25 centímetros en 2021 y finalmente a 34 centímetros en 2024.
El incremento, acusaron vecinos, está asociado al proceso constructivo del predio contiguo de Coahuila 28, cuya edificación comenzó en 2020. El abogado del caso, Arturo Aparicio, señaló que esta obra acumuló irregularidades desde su origen, pues el predio en que se desarrolló el inmueble había sido expropiado en 1985; sin embargo, el ex procurador Ignacio Morales Lechuga “regularizó” las escrituras a favor de su hijo, Santiago Morales Broc.
Tras varios juicios, en 2022 obtuvieron sentencia favorable en el expediente 91/2021, confirmada en la revisión de amparo 183/2021, donde se acreditó la violación a la Ley de Desarrollo Urbano. Pese a ello, el edificio se concluyó con un piso adicional al permitido. Además, el Atlas Nacional de Riesgos detectó una falla geológica en la zona que la empresa niega.
Dentro del edificio, las escaleras muestran un leve, pero constante, sesgo hacia el predio en construcción; las puertas ya no cierran porque los marcos se desalinearon; para mantenerlas en su sitio, los vecinos deben colocar obstáculos y asegurarlas para evitar que se deslicen.
Incertidumbre de inquilinos
La situación ha llevado a algunos propietarios a desalojar sus departamentos, mientras otros permanecen con la sensación constante de que su vivienda “se hunde” o es atraida hacia Coahuila 28. Guadalupe Mendoza, propietaria del departamento 402-B, relató que en 2021 decidió abandonarlo por temor a un posible colapso.
En el interior del inmueble, los objetos se deslizan y los muros muestran desviaciones visibles: al colocar una canica en el suelo, ésta rueda sin detenerse hasta chocar contra el muro. Mendoza también advirtió incongruencias en los dictámenes oficiales: en 2022, Protección Civil de la alcaldía clasificó el edificio como riesgo medio, pero en 2024 lo redujo a riesgo bajo, pese al aumento documentado del desplome.
La vecina expuso: “he agotado todas las instancias” sin recibir respuesta favorable, por lo cual pidió que la desarrolladora asuma la responsabilidad por los daños ocasionados.












