Fue coordinador de Difusión Cultural e impulsó la creación del MUAC, donde se realizará la ceremonia
Domingo 8 de febrero de 2026, p. 4
El gestor cultural y académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Gerardo Estrada, afirma que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha sido “un jugador importante en el mundo de la cultura mexicana”. Destacó que “el clima de libertad y autonomía universitaria” permiten explorar las vanguardias artísticas.
La máxima casa de estudios, por conducto de la Coordinación de Difusión Cultural, rendirá un homenaje a Estrada por su trayectoria académica y por una vida dedicada a entender la cultura como espacio de libertad, construcción ciudadana y crítica social, el 10 de febrero a las 12 horas en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) de Ciudad Universitaria.
“Me honra el reconocimiento de mis compañeros con quienes he trabajado diariamente durante más de 50 años. Me siento muy a gusto y satisfecho, además porque se reconoce esta tercera tarea, aparte de la investigación y la docencia, que es la promoción cultural que se impuso en la universidad y se ha cumplido a cabalidad”, comentó el ex coordinador de Difusión Cultural de la UNAM a La Jornada.
Estrada, quien cumplió 80 años el 5 de enero pasado, considera que en México han existido momentos innovadores en instituciones culturales como el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).
“México no puede presumir de ser un gran país industrial o en la investigación científica, pero sí es uno de los que tienen mayor patrimonio histórico y riqueza cultural, y la diversidad es la característica más importante de nuestra cultura. Realmente tenemos una tradición y una fortaleza enorme en ese terreno.
“Tenemos muchos artistas que tienen vigencia en el mundo. No sólo vivimos del pasado, de los recuerdos, de la nostalgia, sino que todos los días la cultura mexicana crece. Personajes como los muralistas en el siglo XX significaron una contribución muy importante, y hoy día hay muchos jóvenes que están en todas las galerías en Europa o en Oriente”, indicó el ex director del Difusión Cultural de la UNAM.
En la historia cultural del país, el promotor consideró fundamental la creación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en 1988, porque “significó la renovación para continuar el apoyo a la cultura mexicana”.
El director del Inbal, de 1992 a 2000, mencionó que detrás de la política cultural en el país hay personajes que han impulsado más que otros, como Rafael Tovar y de Teresa. “Fue un gran promotor cultural, un hombre apasionado también de las artes, al que había que aprenderle mucho, sobre todo en música. Trabajamos muy a gusto y realmente le estoy muy agradecido que me haya nombrado director del Inbal, porque venía de otra trinchera, que era la UNAM, otro de los grandes centros de promoción cultural”.
Al recordar su gestión en la máxima casa de estudios, en difusión cultural, Estrada comparte: “tuve la suerte de trabajar con los rectores Guillermo Soberón y Juan Ramón de la Fuente. Fue una etapa en la que estaba recién inaugurado el Centro Cultural Universitario con el teatro Juan Ruiz de Alarcón y la sala Miguel Covarrubias. “Todo eso fue muy satisfactorio”.
“El mayor desafío en la UNAM, comentó el promotor cultural, fue la búsqueda de lo nuevo, de la innovación, porque así como la universidad investiga para el futuro, igual en cultura se exploran las vanguardias, el teatro es más audaz, el cine, la música, más innovadora, y todo eso pasa en la universidad; ese fue el reto que continué y heredé de figuras como Jaime García Terrés.
“Cuando regresé a Difusión Cultural, con el rector Juan Ramón de la Fuente, el desafío fue abrir un espacio para las artes, porque ya había teatro, danza y música, pero faltaba el lugar para las artes visuales; entonces, creamos el MUAC, que hoy por hoy es un éxito y está lleno de jóvenes artistas.”
Sobre su inclinación por la cultura, Estrada comenta: “hay un momento en mi vida, el 2 de octubre (1968), que me di cuenta de que me gustaba mucho la política, pero no podía participar en hechos violentos. Encontré que la educación y el arte son dos buenas trincheras políticas, muy importantes. Era mejor dedicarse a una trinchera que dejara frutos, y la cultura es una de ellas, y la educación es otra, a eso me he dedicado toda mi vida”.












