Martes 3 de febrero de 2026, p. 29
El consumo de tamales por el Día de la Candelaria no sólo representa una tradición que significa el fin de los festejos navideños, sino que para varias personas es el único alimento en 24 horas al que tienen acceso, ya sea por la falta de recursos económicos o bien porque no pueden alejarse de algún nosocomio, como familiares que esperan información de sus pacientes en el Hospital General, el Infantil de México y el Centro Médico Siglo XXI.
En las inmediaciones de los hospitales los precios de los tamales de hoja de maíz –verde, dulce, mole y rajas– van de 20, 22 y 25 pesos, que para algunos aún es accesible al bolsillo en comparación con los que se expenden en sitios que se ubican en zonas gentrificadas, como la colonia Roma, donde el costo alcanza 60 pesos y 50 el vaso de atole.
Afuera del Hospital General de México, Cinthya y Araceli compraron tres tamales y tres vasos con atole, cada uno en 25 pesos, por lo que pagaron 150 pesos y hacían cuentas, porque para las mujeres residentes en la zona El Cadete, en el municipio de Naucalpan, estado de México, faltaba la comida, el agua y pagar por entrar a un sanitario.
Mientras Yessenia mencionó que es el cuarto día que espera afuera del Hospital Infantil y agradece a las personas que “traen en las tardes o noches alimentos para compartir”.
Cumplir con el compromiso
Por otra parte, Leonardo, trabajador de un restaurante de la zona, compró 10 tamales en un puesto ubicado en el Eje 1 Poniente Cuauhtémoc para “saldar el compromiso de poner los tamales por sacar el muñequito de la Rosca de Reyes”.
En tanto, en un local establecido donde se preparan tamales tradicionales y gourmet, ubicado en la calle Jalapa, en la colonia Roma, María Dolores Sánchez, residente de la colonia Doctores, comentó que acostumbra consumirlos, pero el 2 de febrero “no pueden faltar porque es la tradición que no debe perderse”.
Señaló que por tres tamales y dos atoles pagó 280 pesos, lo que, reconoció, “sí es caro, pero valen la pena”.
Afuera del Centro Médico Siglo XXI, las enfermeras del Hospital de Especialidades Jenni y Yael, quienes compraron en un puesto de bote, comentaron que el tamal tiene proteínas y carbohidratos, pero lamentaron que “muchas personas no cuentan con ingresos” para su consumo.












