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Denuncian exclusión vecinos de 8 colonias por la privatización de la Ciudad Deportiva
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▲ Juan Estrella, vocero del Comité para la Defensa y Recuperación de la Ciudad Deportiva, lamentó que no existan procesos de consulta vecinal, “porque se confunde el espacio público como propiedad gubernamental”. En la imagen, las canchas de futbol.Foto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Martes 3 de febrero de 2026, p. 28

La progresiva privatización de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixiuhca, pese a tratarse de un espacio público, la ha transformado en un lugar de acceso condicionado por espectáculos privados que excluyen a los residentes de ocho colonias aledañas, denunciaron habitantes de las alcaldías Iztacalco y Venustiano Carranza.

Señalaron que los conciertos semanales provocan cierres constantes del recinto; el aumento de franeleros que cobran hasta 250 pesos por estacionarse; niveles de ruido que rebasan los límites permitidos; la tala discreta de árboles endémicos para ampliar áreas pavimentadas, así como la simulación de áreas verdes por pasto artificial.

Aunque en 2019 el gobierno capitalino firmó un convenio mediante el cual debía transferir 30 millones de pesos anuales a la alcaldía Iztacalco, “no sabemos qué hacen con la cantidad de recursos que salen de la Ciudad Deportiva”, señaló David Molina, vecino de la colonia Agrícola Oriental. Apuntó que la demarcación ya cuenta con dos llamados de atención del Instituto de Transparencia “por opacidad”.

De 2023 a la fecha, la frecuencia de espectáculos y conciertos se ha multiplicado, lo que trajo consigo afectaciones como el ruido –el cual supera los 80 decibeles durante varias horas de la noche–, cierre de calles por franeleros, tráfico vehicular, basura e inseguridad. “Si el evento empieza a las 8 de la noche, desde las 4 de la tarde empiezan a cerrar calles y ya no puede uno ingresar a la colonia”, explicó Margarita Calderón, habitante de la Jardín Balbuena.

El usuario Gerardo Reynoso calificó de “traumatizante” el escenario que dejan los conciertos: “tú, como deportista, ves platos, vasos, servilletas, una cantidad de cosas que al final termina afectando el drenaje y haciendo un espacio triste y deprimente para vivir”, lamentó.

Moisés Esquivel recordó que en su infancia el velódromo solía “ser de acceso libre”; además, aprendió natación sin costo alguno. Hoy, dijo, un curso de futbol implica pagar mil 400 pesos mensuales por el uso de cancha –la tarifa más económica–, además de uniformes y cuotas por eventos.

Jesús Luna añadió que la alberca olímpica se encuentra “en estado deprimente”, sin que avancen las obras de remodelación. Durante el recorrido también se constató que parte del recinto es utilizado como bodega para los eventos que organiza Ocesa –empresa que opera mediante concesiones–. Detrás de rejas se apilan botes de basura, alfombras y contenedores.

Juan Estrella, vocero del Comité para la Defensa y Recuperación de la Ciudad Deportiva, lamentó que no existan procesos de consulta vecinal, “porque se confunde el espacio público como propiedad gubernamental”. Dentro del recinto operan espacios privados como el hotel Aristos, locales sindicales y, recientemente, avanza la construcción de la Utopía impulsada por la jefa de Gobierno.