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Diplomacia y cautela, antídoto de Sheinbaum ante ataques de Trump

Desde hace un año, el magnate ha embestido al país con aranceles y amenazas // El primero de julio se cumple el plazo para la renegociación del T-MEC

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▲ Una persona sostiene un cartel que dice: “así se ve el fascismo”, con la foto de Donald Trump con un bigote al estilo de Hitler, durante la protesta ICE fuera de Minnesota: Día de la Verdad y la Libertad, en Mineápolis.Foto Afp
 
Periódico La Jornada
Lunes 26 de enero de 2026, p. 4

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca para un segundo periodo presidencial ha traído consigo una cadena de tensiones y sobresaltos en la relación con México. La agenda bilateral han sido condicionada por las amenazas del magnate de imponer aranceles a las exportaciones mexicanas; los amagos de terminar el tratado comercial; el endurecimiento de medidas en materia agropecuaria –en especial contra el jitomate, el aguacate, el ganado y, más recientemente, la fresa mexicana–, así como las presiones para el cumplimiento de las cuotas de agua establecidas en un añejo acuerdo.

Obsesionado con corregir el déficit comercial en la balanza con México, como parte de una estrategia más amplia para reconfigurar las relaciones comerciales de Estados Unidos, Trump ha utilizado, desde su retorno a la presidencia, las represalias económicas como punta de lanza de esta recomposición. Con su estridencia discursiva y su retórica intimidatoria, México no ha sido la excepción.

Desde su primer día de gobierno, el 20 de enero de 2025 –fecha que inauguró una nueva era caracterizada por una mayor vehemencia en las amenazas–, los aranceles se convirtieron en el principal instrumento de negociación de la Casa Blanca, cargado de un alto componente intimidatorio hacia sus interlocutores.

En América del Norte, el rejuego discursivo de Trump ha convertido al tratado comercial en una suerte de rehén, con el objetivo de someter a sus socios bajo el argumento de que dicho acuerdo ha avalado abusos contra la economía estadunidense.

Como principal socio comercial de Estados Unidos, México ha resentido de manera particular esta nueva etapa en la relación bilateral, que ha motivado intensas negociaciones al más alto nivel. A un año de esta nueva era, Trump y Claudia Sheinbaum han sostenido ya 15 conversaciones telefónicas y un encuentro de carácter trilateral en Washington –que incluyó al primer ministro de Canadá–, mediante los cuales México ha logrado matizar en gran medida el impacto de los aranceles.

El 20 de enero de 2025, marcado en el calendario de la política estadunidense como el retorno de Trump a la Casa Blanca, significó un regreso vertiginoso al poder. Proclamado por el magnate como el inicio de una nueva “era dorada”, estuvo acompañado de una cascada de órdenes ejecutivas y anuncios que, para México y Canadá, representaron la primera advertencia: la imposición de aranceles de 25 por ciento a partir del primero de febrero.

En el caso de México, la amenaza se acompañó del anuncio de la militarización de la frontera e implicaba condicionantes tanto para nuestro país como para Canadá: pese al tratado comercial vigente, se aplicarían aranceles si ambos países no realizaban mayores esfuerzos para contener el tráfico de fentanilo y los flujos migratorios hacia Estados Unidos.

Era el amanecer de la nueva era Trump, cargada de turbulencias. A partir de entonces, sin abrir espacio a la confrontación y optando por un diálogo sin estridencias, la presidenta Claudia Sheinbaum desplegó una estrategia que privilegió la diplomacia y la cautela. Esta postura le ha valido reconocimiento internacional y le ha permitido negociar en buenos términos los plazos, los porcentajes e incluso los productos que serían impactados por los aranceles.

Frenar el flujo del fentanilo

Howard Lutnick, entonces en proceso de ratificación como secretario de Comercio de Estados Unidos, confirmó las pretensiones de Trump, más allá de la relación comercial: se trataba de una medida destinada a presionar a ambos países para frenar el flujo de fentanilo. Cumplido el primer plazo, Trump prorrogó por primera vez la entrada en vigor de los aranceles y los redujo a 10 por ciento, con aplicación prevista para el 4 de febrero.

“Ya no hay espacio para México o Canadá. Los aranceles entrarán en vigor a la medianoche”, advirtió la víspera.

A cambio de reforzar la frontera con 10 mil efectivos de la Guardia Nacional para frenar el flujo migratorio, entre otros acuerdos, México obtuvo una nueva prórroga de un mes en la aplicación de los aranceles.

El 4 de marzo, a unas horas de un nuevo vencimiento del plazo y con una convocatoria de Sheinbaum a una concentración masiva en defensa de la soberanía, las gestiones diplomáticas volvieron a postergar la entrada en vigor de los aranceles, aunque se fijó un gravamen de 10 por ciento para México. No obstante, se mantuvo la imposición de aranceles a las exportaciones de automóviles –el sector más dinámico de la economía mexicana–, así como al acero y al aluminio.

Desde entonces, la dinámica de la relación bilateral ha estado marcada por ultimátums, negociaciones diplomáticas y prórrogas. Las secretarías de Economía y de Relaciones Exteriores han sido los principales instrumentos utilizados por Sheinbaum para desactivar, una y otra vez, la imposición de aranceles, mediante continuas mesas de negociación destinadas a atenuar las inconformidades estadunidenses. Al punto que, en julio, el secretario Marcelo Ebrard proclamó como un “triunfo estratégico” una nueva prórroga de 90 días.

Con el mundo en vilo ante el cambio en la política arancelaria estadunidense, la estrategia diplomática de México le ha permitido sortearla de mejor manera y mantener vigente la negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Más allá de las descalificaciones de Trump hacia este acuerdo, se mantienen los plazos de renegociación previstos para 2026.

A partir de entonces, los aranceles se han convertido en la principal herramienta de negociación con México en ámbitos como la seguridad, la migración, el agua y el campo. En septiembre, una nueva embestida estadunidense fue detonada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien advirtió sobre la necesidad de eliminar 57 barreras que, según los departamentos de Estado y de Comercio, afectaban la relación comercial entre ambos países.

Prácticas “desleales”

En materia agropecuaria, Trump volvió a la ofensiva desde enero de 2025 al amenazar con aranceles a los aguacates en vísperas del Supertazón. En julio, Estados Unidos informó que aplicaría un arancel de 17.09 por ciento a los jitomates importados desde México, al retirarse del acuerdo de suspensión de la investigación antidumping sobre tomates frescos de 2019, tras no alcanzar un acuerdo con el gobierno mexicano.

“México sigue siendo uno de nuestros mayores aliados, pero durante demasiado tiempo nuestros agricultores se han visto oprimidos por prácticas comerciales desleales que reducen los precios de productos como el tomate”, fue el argumento esgrimido. Asociado a la plaga del gusano barrenador, la administración Trump también cerró la frontera al ganado mexicano y, más recientemente, ha amagado con medidas contra la fresa mexicana por presuntas prácticas de dumping.

La imposición de aranceles no ha sido el único flanco de presión hacia México. Más allá de los elogios públicos de Trump hacia Sheinbaum –“es una mujer elegante y fantástica”–, se ha registrado un endurecimiento en otros ámbitos, particularmente en seguridad y migración.

El 8 de diciembre, Trump lanzó una nueva advertencia: la imposición de un arancel de 5 por ciento a México si no cumplía con la cuota de 200 mil metros cúbicos de agua adeudada a Texas durante el último quinquenio, derivada de una inusual sequía en la región. Nuevas rondas de negociación disuadieron a Estados Unidos de aplicar la medida, y México se comprometió a liquidar el adeudo de manera gradual.

El primero de julio se cumple el plazo para la renegociación del tratado. A unos meses de las elecciones intermedias en Estados Unidos y en medio de una ruptura pública entre Trump y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, el contexto para las negociaciones se perfila especialmente complejo.