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Olivia Rosenthal aborda las relaciones humanas con los animales; “tendemos a oprimirlos”
 
Periódico La Jornada
Lunes 26 de enero de 2026, p. 5

A la novelista francesa Olivia Rosenthal le gusta lo imprevisible en la creación literaria: “es muy agradable escribir sin saber lo que va a pasar. Eso crea la relación con el lector, pues estoy en la misma situación que él cuando va a empezar el libro y no sabe adónde va a ir. Yo tampoco”.

En entrevista sobre la versión al español de México de su novela ¿Qué harán los renos después de Navidad? (Cantamares), que aborda la relación humana con los animales, la autora contó que le gusta “pensar la literatura como algo inacabado, que queda abierto”.

Rosenthal (París, 1965) contó que al principio quería desarrollar un libro sobre los animales, pero dado que desconocía cómo viven ni su lenguaje, pensó que sería artificial escribir como si fuera un ser de este tipo; en cambio, decidió “que era mejor pensar las relaciones que tenemos con ellos y ver la parte humana de esa historia.

“Me interesa pensar en cómo tratamos de vivir con ellos, pues con el pretexto de que sentimos amor por los animales tendemos a oprimirlos. Me ha servido como una manera de metaforizar la relaciones entre los humanos mismos”, añadió la narradora.

En tanto, su colega Melina Balcázar, traductora y editora del texto, comentó que se interesó por traerlo al español para mostrar “esta escritura que se cuestiona realmente, que no es pura temática ni de moda de una situación en la que estamos confrontados. Me interesaba la reflexión sobre la escritura desde una manera lúdica, aunque se plantea una cuestión grave, profunda y con consecuencias éticas, políticas.

“Me gusta lo que hace Olivia en general, que tiene que ver con mi relación con la escritura, porque creo que un libro te puede cambiar la vida. Estoy convencida de eso, si no, no tendría una editorial ni me dedicaría a la literatura. Quiero libros que me cuestionen, que me saquen de los hábitos de lectura.”

Olivia Rosenthal refirió que en su país existe un debate, virulento a veces, en torno a la presencia de animales como lobos y osos que habían desaparecido en las montañas y fueron reintroducidos. Se oponen medios y ecologistas con criadores de ganado, porque estas especies matan y se comen a sus rebaños.

“Como escritora, lo mío no es tomar partido, sino plantear preguntas sobre lo salvaje y lo doméstico, y tratar de explorar lo que ocurre en ese tipo de oposiciones. Para ello hago entrevistas; por ejemplo, a propósito de esta historia, me interesa preguntar a campesinos, criadores de animales y a los ecologistas, y ver los argumentos que dan.”

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▲ La autora francesa presentó en México la versión al español de su novela ¿Qué harán los renos después de Navidad?Foto Germán Canseco

Muestra las posiciones sin elegir una sobre otra, pero considera que el lector debe decidir su manera de pensar a través de lo que encuentra en la narración. Aunque en su novela traducida de forma reciente no aborda la discusión alrededor de lobos y osos, “lo que más me interesa son los lugares de fricción entre los discursos. No se trata de escoger si no más bien de explorar esos momentos en que hay como conflicto en las ideas”.

Para ¿Qué harán los renos después de Navidad? entrevistó a un científico experimentador que decía amar a los animales, pero su trabajo era “torturarlos. Eso no quiere decir que no los ame, sino que se puede ser muy contradictorio; eso es lo que me interesa explorar”.

Comentó que hay algo similar con la educación de los niños: “los domesticamos, casi como amaestrar. Tenemos que hacer esto para que puedan vivir en la sociedad, pero en el libro hay una cosa muy de dominación también. Tomando el ejemplo de los niños, era una manera de interrogarse sobre la relación entre la educación que se da a los humanos y la crianza de los animales”.

El texto está escrito en formatos breves y concretos, en dos líneas que parecían funcionar de manera paralela: la historia de desarrollo de una niña y entrevistas que realizó. “Me gustaba el sistema de dos partes que resuenan una en otra. Hacer un juego de ecos. La idea era partir de un texto corto sobre la niña y ver cómo eso que se cuenta de ella resonaba con lo que le había contado la gente. Es dejar que la memoria de las entrevistas interviniera en lo que decía la pequeña.

“Es una historia muy simple de una chica que crece, pero en la hechura, en la manera en la que se va construyendo, van interviniendo otras voces y relatos, que cuando escribía el libro no sabía cómo iba a terminar, porque siempre estaban estas influencias.”

Eligió la entrevista a un carnicero para el final del libro, que también incorpora a la adulta en que se convirtió la protagonista. “Era muy difícil hacerlo, porque el carnicero sólo habló de carne y de cómo la cortaba. Fue muy interesante, incluso divertido, inventar una relación entre dos cosas que a priori no tenía relación”, concluyó Olivia Rosenthal.