Lunes 19 de enero de 2026, p. 24
Tel Aviv., Los gobiernos reaccionaron ayer con cautela a la invitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a unirse a su iniciativa “Junta por la Paz”, donde la Comisión Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), encabezada por Ali Shaath, firmó sus principios rectores para reconstruir el enclave bajo los pilares de paz, democracia y justicia, priorizando servicios esenciales como agua, electricidad, salud y educación; autorizado por la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad y el Plan de 20 Puntos impuesto por el mandatario estadunidense.
Sólo Hungría, cuyo líder, Vktor Orbán, es un estrecho aliado de Trump, dio una aceptación inequívoca en respuesta a las invitaciones dirigidas a unas 60 naciones y que empezaron a llegar a las capitales europeas el sábado, según diplomáticos.
Otros gobiernos parecían reacios a hacer declaraciones públicas, dejando que los funcionarios expresaran sus preocupaciones de forma anónima sobre el impacto en el trabajo de la Organización de Naciones Unidas.
La junta estaría presidida de por vida por Trump y empezaría ocupándose del conflicto de Gaza para luego ampliarse a otros, según una copia de la carta y el borrador de la carta vistos por Reuters.
Los estados miembros estarían limitados a mandatos de tres años a menos que pagaran mil millones de dólares cada uno para financiar las actividades de la junta y obtener la condición de miembro permanente, indicó la carta.
“Se ofrece la membresía permanente a los países socios que demuestren un profundo compromiso con la paz, la seguridad y la prosperidad”, mencionó la Casa Blanca en una publicación en la red social X.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, de visita en Corea del Sur, declaró a la prensa que su país está “dispuesto a hacer nuestra parte”, aunque no quedó claro si se refería de manera específica a Gaza o a la paz en general.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, expresó ayer que, en principio, está de acuerdo con la propuesta de Trump de crear una Junta por la Paz para Gaza, aunque todavía se están concretando los detalles. El mandato de la Junta por la Paz sólo fue autorizado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas hasta 2027 y se centró exclusivamente en el conflicto de Gaza.
La CNAG señaló que aspira a restaurar “no sólo” la “infraestructura” del enclave palestino, sino también su “espíritu”, y a que el periodo de transición sirva como “base para una prosperidad palestina duradera”. Además, entre sus objetivos también está implementar una “economía productiva” que acabe con el desempleo y ofrezca “oportunidades para todos”, sostuvo el economista palestino y ex viceministro de la Autoridad Nacional Palestina.
En un comunicado, el primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, cuestionó la inclusión de representantes de Turquía y Qatar, y denunció que la composición de la Junta de Paz no fue coordinada con Israel “y va contra su política”.











