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Familias de alquiler…
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▲ Fotograma de la película Familia en renta (Japón-Estados), de la realizadora nipona Hikari
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a soledad, el aislamiento, la falta de comunicación, la ruptura de los lazos familiares, la vejez, la muerte o la ausencia de los seres queridos y a su vez la búsqueda de la felicidad, son algunos de los tópicos que el cine en general pero, sobre todo, el cine japonés ha retratado desde diversas perspectivas. En Vivir (1952) de Akira Kurosawa un anciano busca el sentido de su vida cuando ésta se le escapa entre las manos. En Violines en el cielo (2008) de Yojiro Takita, un ex violonchelista trastocado en embalsamador descubrirá la alegría de vivir en su oficio y en Muñeca de aire (2009) de Hirokazu Koreeda, una “muñeca inflable” intenta descubrir el significado de vivir y amar.

Familia en renta ( Rental Family, Japón-Estados Unidos, 2025) de la realizadora nipona Hikari ( 37 segundos), ambientada en el Tokio de hoy, se concentra en un actor del montón (Brendan Fraser), estadunidense, radicado en Japón y célebre por un anuncio publicitario de pasta dental, cuya vida da un giro inusual al integrarse a una agencia de “familias de alquiler” donde se ve en la necesidad de convertirse en alguien que no es para cubrir las carencias emocionales de otras personas. Sin embargo, eso le lleva a establecer vínculos afectivos en ese endeble lazo entre la “actuación” y la realidad y a trastocar con ello a sus mismos compañeros de una compañía que vende “emociones”.

Por supuesto, la cinta de Hikari no puede evitar cierto sentimentalismo y algunos lugares comunes. No obstante, no sólo resulta entrañable, divertida y con un ritmo eficaz, sino que consigue equilibrar con sensibilidad los instantes de humor con los momentos melodramáticos sin caer jamás en el exceso de éstos. Por el contrario, Familia en renta propone sensibles apuntes sobre la búsqueda del amor (la “boda” falsa), la paternidad y la confianza (la hija sin padre), la amistad, la alegría de vivir hasta el final y un adiós digno en la subtrama del anciano actor retirado, incluyendo un inquietante y sorpresivo giro argumental en la vida familiar del propio dueño de la agencia.

Familia en renta, además de conmovedora y reflexiva, explora con inteligencia la visión japonesa de las relaciones afectivas y su contraparte occidental para explorar los lazos familiares y la importancia de la felicidad y las consecuencias de la soledad. En ese sentido, vale la pena destacar un par de filmes con temáticas similares que se sumergen de manera cruda e inquietante en esos mismos tópicos. Familia (1996) debut del cineasta español Fernando León Aranoa, era un perverso cuento moral que intentaba diseccionar el concepto familiar desde una perspectiva tan irónica como dolorosa.

Bajo el barniz de una comedia ligera y sencilla, Familia expone perturbadoras reflexiones sobre los absurdos cotidianos y la demencia que provoca la búsqueda de la familia perfecta. Un tópico que a su vez encontró eco en un anómalo cine de horror capaz de desarrollar sádicos resultados como lo mostraban Carrie (Brian De Palma, 1976) y principalmente Locura sangrienta / El padrastro (Joseph Ruben, 1987).

El filme inicia con una escena cotidiana: un desayuno familiar y los regalos preparados para el papá en su cumpleaños (un estupendo Juan Luis Galiardo), sin embargo, cuando toca el turno al hijo pequeño de homenajear al padre, el hombre estalla en furia al grado de “despedirlo” por no saber llorar, por estar gordo, usar anteojos y no parecerse a él. Se trata de una farsa y de una familia postiza; una madre, un hermano, una esposa y tres hijos alquilados que pertenecen a una suerte de agrupación actoral que trabaja bajo contrato para dar vida a familias inexistentes, dispuestos a todo; incluso, el representar el papel de esposa en la intimidad de la alcoba como le sucede a la guapa Amparo Muñoz, casada en realidad con el “hermano falso” y director de la compañía.

Finalmente, Alps. Los suplantadores (2011) del polémico cineasta griego Yorgos Lanthimos, propone un relato devastador centrado en un cuarteto que se dedica a suplantar a personas fallecidas. Encarnan a difuntos recientes para ayudar a sus seres queridos a sobrellevar la pérdida, no sin antes realizar una seria investigación, cuidando hasta el más mínimo detalle y trabajando en la ilegalidad total.

Familia en renta se proyecta en Cinépolis y Cinemex. Familia y Alps disponibles en okru.com