Teorías misóginas para pronósticos económicos
uchos físicos han afirmado que la secuencia temporal no prueba causalidad entre dos o más fenómenos. Niels Bohr bromeaba al afirmar que los pronósticos son difíciles, sobre todo del futuro. Seguramente por ello se dice que los economistas pasan la mitad de su tiempo haciendo predicciones y la otra encontrando por qué fallaron las correlaciones. Las explicaciones que aquí se seleccionaron no sólo son inverosímiles, sino también ilustran que dondequiera se cuecen casos de misoginia.
La teoría del largo de la falda: De acuerdo con esta teoría, las faldas cortas significan que los mercados están subiendo y si son largas que los mercados están bajando. El supuesto es que las faldas más cortas aparecen cuando los mercados son alcistas y la confianza del consumidor es alta. Por contra, que las faldas largas se usan más en tiempos de temor y tristeza, o sea en mercados a la baja.
La teoría del lápiz de labios: Se basa en el supuesto de que un consumidor es partidario de adquirir artículos de lujo pequeños y asequibles, como el lápiz de labios, cuando disminuye su confianza en el futuro, por lo que las ventas tienden a aumentar en tiempos de incertidumbre económica o de una recesión. Esta teoría del “efecto lápiz labial”, concebida por Leonard Lauder, presidente de Estée Lauder, quien encontró que las ventas de lápiz labial se duplicaron en los meses posteriores a los ataques terroristas del 11 de septiembre,y que desde entones el indicador señala conductas de losconsumidores.
La teoría de ropa interior masculina: Esta teoría supone que los hombres ven la ropa interior como necesidad, por lo que sus ventas son constantes, exceptuando los periodos de crisis económicas. Cuando los hombres posponen este tipo de compras se confirma el mal estado de la economía; por el contrario, cuando las ventas de ropa interior aumentan, se considera que la economía está mejorando.
La teoría de la camarera: Esta teoría sostiene que las personas preparadas y capacitadas no tienen problemas para encontrar empleos bien remunerados durante los buenos tiempos. Durante las vacas flacas, estos puestos de trabajo serán más difíciles de encontrar y, por tanto, se verán obligados a trabajar en empleos precarios como los de las camareras.











