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Tarjeta roja para la FIFA
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a práctica de algún deporte fue una de las recomendaciones que recibimos desde temprana edad. La idea nos formó en el entendido de que era una noble práctica y en realidad es una actividad que nos deja beneficios múltiples. Sí, lo que se habla de la disciplina formativa de los deportes tiene una base aceptable. No obstante, el deporte impuesto como actividad comercial es una de las partes negativas que ha echado a perder el objetivo principal: la solidaridad entre los individuos y entre las naciones, entre otras cosas.

Un gran deporte, que entusiasma a millones en el mundo y que nos acerca emocionalmente, es sin duda alguna, el futbol. En lo personal, lo practiqué desde joven, pero las lesiones no me permitieron continuar.

Podemos afirmar que es un punto de identidad universal: en cualquier país, sector de la población, cultura local, un balón y un espacio con dos señalamientos a manera de portería son suficientes para motivar a niños, niñas y también a adultos a jugar, a encontrarse con las emociones y a intentar relajarse un poco.

Se supone que las organizaciones que regulan la buena práctica de los deportes, en este caso al futbol, por ejemplo las federaciones nacionales y las internacionales como la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), son las encargadas de regular el buen desarrollo entre los equipos en el mundo, procurando que sigan el principio del respeto, el apoyo y la proyección de la buena conducta y el estímulo al estudio y a la promoción de la salud general.

La actividad social de la FIFA, institución fundada el 21 de mayo de 1904 en París, para unificar las reglas del futbol y promoverlo internacionalmente, busca el entendimiento entre las naciones, entre las personas y entre la comunidad deportiva.

¿Cuál es la ganancia en términos sociales?: ejemplos de buena conducta, salud física y mental entre quienes practican este deporte, convivencia universal, y promover la solidaridad internacional. Éstos fueron algunos de los motivos por los que la FIFA había contado con un apoyo unánime. Fue, de hecho, una autoridad en el ámbito deportivo. Incluso se habla de que a través del futbol se busca la paz entre los pueblos.

En cuanto a la parte comercial, es también un compromiso básico de la asociación para su subsistencia. Los recursos económicos enormes que genera le permiten seguir liderando el mundo del futbol. ¿Qué dirían sus fundadores, Robert Guérin y Jules Rimet, por la magnitud del negocio en que se ha convertido la organización por la que trabajaron tanto. Y, por supuesto, no creerían en la importancia a nivel mundial que la FIFA ha alcanzado, a tal grado que ha llegado a ser un medidor político.

Repetimos, es sin duda un rector mundial, el cual ha organizado siempre los eventos más importantes de este deporte. Desde Suiza, las decisiones que se toman al interior de la asociación son las que deben cumplirse. De esta forma, influyen incluso en las metas y objetivos de muchos países en cuanto a políticas públicas relacionadas con este deporte.

La máxima ambición de cualquiera de los 200 países que la conforman es participar en la universalmente famosa e icónica, Copa Mundial de Futbol, la cual no parece generar, como al inicio de su existencia en 1930, la misma emoción entre sus participantes, debido a las corruptelas y abusos en cuanto a la comercialización de los boletos y a la preferencia que se le da a ciertos países al seleccionarlos como sedes. Es en este punto donde no coincidimos, ya que no vemos transparencia y claridad en sus manejos internos. Además de que algunas declaraciones sobre geopolítica de algunas de sus autoridades han dejado mucho que desear.

Un ejemplo de la inconformidad actual es su papel discriminatorio. Sin mayor explicación congruente y análisis del contexto político actual, la FIFA ha descartado, de nueva cuenta, la posibilidad de competir al equipo de Rusia. Recordemos que en 2022 el país de Vladimir Putin fue sancionado por la FIFA y la UEFA por el conflicto armado en Ucrania. La selección fue vetada, pero también todos sus clubes.

El argumento hipócrita fue que la guerra afectaba directamente la integridad, seguridad y valores del deporte. El juicio de la FIFA para vetar al futbol ruso es totalmente absurdo, de ceguera jurídica profunda y de una clara tendencia racista.

Definitivamente, esta asociación merece una enorme tarjeta roja debido a los abruptos que ha cometido. Uno de ellos, es el premio por la paz otorgado a uno de los principales gestores de la masacre en Palestina, ejecutada por otro asesino, Benjamin Netanyahu. Donald Trump no merece ningún premio de la paz, es más, no merece ningún premio de ninguna índole por la violencia que ha desatado en el mundo entero. No merece tampoco ser parte de esta fiesta deportiva como anfitrión. ¿A cuántos futbolistas y visitantes extranjeros pretenderán secuestrar los asesinos organizados bajo las siglas ICE?

La FIFA debe ser vetada como autoridad deportiva; de ser posible, debe desaparecer, ya que se ha convertido en un cubil de ladrones millonarios.

(Colaboró Ruxi Mendieta)

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