Domingo 18 de enero de 2026, p. 14
Sin embargo, en noviembre de 2025, tras los constantes recortes a la tasa de referencia por parte del Banco de México (BdeM) –el instrumento que marca el costo al que se financian empresas y familias y también los rendimientos que se pueden pagar a los ahorradores– el saldo de la captación creció a su menor nivel desde abril de 2023, de acuerdo con las estadísticas oficiales.
Aunque el saldo de la captación se mantiene en sus niveles máximos desde que hay registros, a punto de rebasar 9 billones 500 mil millones de pesos, crece a menores ritmos que lo hizo durante el periodo de altas tasas de interés ya que los ahorradores dejaron de tener sus recursos inmóviles, comenzaron a circular su dinero en la economía formal y buscan alternativas para mantener sus niveles de gasto sin sobrendeudarse, según confirman analistas del sector financiero.
También, señalan, los números dan cuenta que la población ha aprendido a administrar sus recursos: ahora los consumidores no buscan hacer frente a periodos como el fin de año o la cuesta de enero por medio de más deudas, usan sus ganancias para que, al iniciar el año, no se tenga que recurrir a aplicar el tarjetazo.
Aun así, los especialistas del sector consideran que lo ideal no es confiarse. En plena mitad del mes, lo ideal es hacer presupuestos, hacer frente a las deudas con lo que se tiene, buscar a su institución financiera para reordenar cuentas en caso de ser necesario y evitar, a toda costa, aumentar los saldos pendientes por minutos u horas de diversión.
Las más recientes estadísticas presentadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) indican que, al concluir noviembre de 2025, el saldo de la captación bancaria se situó en 9 billones 405 mil 208 millones de pesos, un crecimiento de 0.69 por ciento en términos reales –ya con la inflación descontada–respecto a lo reportado en el mismo mes del año previo.
El saldo total de la captación no había resgistrado un crecimiento tan bajo desde abril de 2023, cuando, a tasa anual (al compararse con el mismo mes de 2022) el saldo tuvo un aumento de 0.61 por ciento en términos reales, según la CNBV.
La captación bancaria resulta uno de los pilares del sistema financiero mexicano, ya que representa la fuente básica de recursos con la que las instituciones de crédito fondean sus operaciones.
Por medio de depósitos a la vista (los que pueden ser retirados en cualquier momento), cuentas de ahorro y depósitos a plazo (recursos que se pueden sacar en un determinado periodo), los bancos concentran el dinero de personas y empresas para canalizarlo hacia el otorgamiento de crédito, la inversión productiva y el funcionamiento cotidiano de la economía.
Su evolución es seguida de cerca por autoridades financieras y participantes del mercado debido a que refleja el comportamiento del ahorro y la liquidez disponible en el sistema. Un crecimiento sostenido de la captación contribuye a mantener condiciones estables de financiamiento, mientras sus variaciones influyen en la capacidad de los bancos para expandir el crédito y atender la demanda de recursos de hogares y empresas.
El contexto de las tasas y el crédito
Lo anterior no sólo provocó que los bancos lograran utilidades máximas, sino que incentivó a buena parte de la población a ahorrar en este tipo de instituciones. Para enero de 2025, la captación bancaria crecía a un ritmo de 6 por ciento en términos reales, su mejor nivel desde la pandemia de 2020, pero conforme el banco central comenzó a reducir la tasa de interés y la bajó a un nivel por debajo de 8 por ciento, las tasas de crecimiento comenzaron a menguar.
Familias más responsables
“Lo que estamos viendo no es necesariamente que las familias estén quemando sus ahorros para sobrevivir, sino una evolución en la confianza del consumidor.
“En 2023, con tasas relativamente altas, había incentivo para ahorrar, porque el crédito era caro. Hoy, aunque la captación bancaria baje, el hecho de que el crédito crezca y la morosidad se mantenga estable nos dice algo muy potente: Las familias mexicanas están mostrando madurez financiera”, expresó Jorge Sánchez Tello, consultor independiente del sector.
El especialista detalló que las familias no han dejado de ahorrar por la paulatina crisis que se vive, sino que “eligen utilizar su capacidad de crédito para adquirir hoy bienes o servicios, confiadas en que tienen el flujo para pagarlo mañana. Si la gente estuviera simplemente tapando huecos con sus ahorros, veríamos la morosidad dispararse. Al contrario, la gente paga puntualmente.
“Esto refuerza la importancia del crédito formal: no es una trampa de deuda, es una herramienta que permite dinamizar la economía cuando el ahorro estático se vuelve menos atractivo. El dinero ha pasado de estar estacionado a estar circulando y mientras la gente pague (como lo está haciendo), eso es señal de un motor interno económico que sigue funcionando.”
Álvaro Vertiz, especialista del sector, añadió que la desaceleración en las tasas de crecimiento de la captación es “un comportamiento esperado en un entorno de baja de tasas de interés. Cuando son altas, como ocurrió en 2023, se incentiva el ahorro y la captación bancaria crece; cuando comienzan a bajar, el incentivo se desplaza hacia el consumo y el crédito. En ese contexto, no sorprende que en noviembre de 2025 la captación bancaria haya crecido a su nivel más bajo desde abril de 2023.
“El hecho de que el crédito al consumo siga al alza sin un incremento en la morosidad sugiere que no estamos ante un deterioro financiero de los hogares, sino ante una reasignación del ingreso disponible: menos ahorro financiero y mayor consumo o pago ordenado de deudas.











