Domingo 18 de enero de 2026, p. 26
El gobierno de la Ciudad de México entregó a las autoridades federales los más de 50 mil vapeadores, con un valor de casi 10 millones de pesos, que fueron asegurados el pasado 9 de enero en un operativo realizado en el centro de la capital del país.
En un evento realizado a un costado de la Plaza de la Constitución, donde se exhibió la mercancía decomisada a un puesto semifijo y una bodega, ubicados en la calle de Peña y Peña, se informó que el propósito de iniciar el proceso de destrucción de los productos estará a cargo de una empresa autorizada por la Secretaría de Medio Ambiente del gobierno de la República.
Lo anterior, en el marco de la entrada en vigor de la reforma a la Ley General de Salud, que prohíbe la venta de vapeadores, que con .5 por ciento de la carga de nicotina es el equivalente a hasta tres cajetillas de cigarros tradicionales, indicó el comisionado nacional de Salud Mental y Adicciones, Francisco José Gutiérrez Rodríguez.
Incluso, la jefa de Gobierno local, Clara Brugada, quien encabezó el acto, expresó: “entiendo que un disparo de estos vapeadores equivale a cuatro cajetillas de cigarro en cuanto al contenido de nicotina. Imagínense ustedes lo que significa para la salud”.
Al respecto, la secretaria de Salud de la Ciudad de México, Nadine Gasman Zylbermann, destacó que la modificación a la Ley General de Salud define a esos productos como dispositivos que vaporizan sustancias tóxicas, con o sin nicotina, es decir, no se trata de vapor inocuo, sino de sustancias dañinas que entran al organismo.
Agregó que se habla de dispositivos que generan adicción, principalmente a la nicotina, que se valen de publicidad engañosa con el propósito de minimizar el riesgo que representan y que afectan sobre todo a niños y adolescentes, toda vez que interfieren con su desarrollo neurológico y facilitan el inicio temprano de otras adicciones.
Agregó que contienen sustancias tóxicas y carcinógenas, que no tienen autorización sanitaria y representan un riesgo grave para la salud, además de que no hay evidencia científica que respalde que son alternativa segura al consumo de tabaco.











