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En El reflejo, Laureana Toledo recupera la esencia de lo espontáneo en la fotografía

Hoy se inaugura la exposición en el CFMAB, que cumple 30 años // Se exhiben más de mil imágenes

Foto
▲ Laureana Toledo aún no sabe si puede considerarse a sí misma fotógrafa; sin embargo, para lograr esta exhibición tuvo que hurgar en su vasto acervo de retratos que además de abarcar personajes de varios ámbitos, incluye a personas de su círculo cercano, amigos y familiares.Foto Jorge A. Pérez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 17 de enero de 2026, p. 4

Oaxaca, Oax., Hoy se inaugura en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB) la exposición El reflejo (versión remezclada), de la artista Laureana Toledo, la cual se compone de más de mil piezas en distintos formatos y técnicas, que van de finales de la década de los 80 hasta 2025. Consta de retratos de escritores, artistas, cantantes y otras personalidades, así como del círculo más íntimo de la fotógrafa.

Para Toledo, quien ha trabajado con archivos como el Fondo Donis del Acervo Toledo, ha sido “un placer” adentrarse en el suyo, ya que tuvo que revisar cientos de placas para definir las que participarían en esta exposición, la cual abre el año de actividades del CFMAB, espacio fundado por su padre, Francisco Toledo (1940-2019), y que este 2026 cumple su 30 aniversario.

Al estar trabajando en su archivo, Laurena Toledo –quien dice no saber si entra en la categoría de fotógrafa– explicó que con este trabajo ha podido observar de cerca el cambio en el oficio, pues en su trabajo, indicó, lograba capturar momentos reales, sin poses, momentos de la vida tanto de sus amigos y familiares como de artistas o escritores; es decir, una realidad que ahora no se ve tan fácilmente.

Con la masificación de la fotografía, por la que todos o la mayoría de las personas tiene una cámara fotográfica a la mano, aunado a redes sociales como Instagram, se logra observar que ahora la mayoría de las placas son artificiales.

Es decir, la gente ve que alguien va a tomar una foto y lo primero que hace es arreglarse y posar; esas fotografías no se sienten naturales como antaño, lo cual no quiere decir que esté mal, sino que esto hace que muchas de las capturas sean artificiales, posadas o incluso retocadas: “ahora todo el mundo tiene cámara; entonces, nadie tiene una… aquí tengo la fortuna de tener fotos de mis cuates sin que esa conciencia de: ‘ay, la cámara (dice mientras estiliza la figura y lanza un beso)’, ya la gente posa; antes, la gente no sabía posar”.

En este caso, afirmó no ser especialista en retratos; incluso, sostuvo que los que expone “no son retratos perfectos”. La mayoría de imágenes son “muy casuales”, y si bien algunas en solitario se sostienen, la belleza de la exhibición radica en lo que se logra y muestra en conjunto.

El montaje fue realizado por la propia Laureana Toledo en las salas del centro fotográfico, durante el cual fue cambiando las piezas de lugar en busca de armonía. Además, no tienen cédula informativa, porque busca que el público observe la placa y descubra un mensaje sin que esté afectado por el personaje retratado.