Miércoles 14 de enero de 2026, p. 8
Tampico, Tamps., Cuarenta años después de su muerte y tras décadas de omisión institucional, la ciudad de Tampico impulsará la primera escultura pública dedicada a Rodrigo González, Rockdrigo, músico fundamental del rock urbano mexicano, mediante un proyecto de participación ciudadana que convoca a la donación de bronce para su elaboración.
El anuncio fue confirmado por el secretario de Cultura municipal, David Rodríguez de la Peña, un pianista importado desde la Ciudad de México y su decisión marcó un giro inédito en la política cultural de la localidad.
La escultura –que será fundida a partir de objetos de uso cotidiano donados por la población– busca construir un homenaje colectivo a Rockdrigo, pionero del movimiento rock rupestre y autor de una obra que retrató con crudeza y lucidez la vida urbana, la precariedad y la identidad de las periferias en México durante el último tramo del siglo XX.
“El proyecto pretende que el tributo no se limite a una decisión administrativa ni a una pieza ornamental, sino que incorpore la memoria social como materia prima”, exclamó el funcionario municipal.
El acopio de bronce se realiza en el Centro Cultural IRBA, donde se reciben llaves, grifos, tubería y otros objetos metálicos que formarán parte de la obra.
El homenaje escultórico se inscribe en un proceso más amplio de recuperación simbólica. Apenas en septiembre de 2025, visitantes y paseantes comenzaron a congregarse frente a una placa conmemorativa dedicada al músico, instalada durante el Rockdrigo Fest, a cuatro décadas de su fallecimiento. La placa, con forma de guitarra acústica inspirada en el modelo Yamaha FG 180 que utilizó el compositor, se ha convertido en un punto de referencia para seguidores y nuevas audiencias.
Rodrigo González, nacido en Tampico y fallecido en el sismo de 1985 en la Ciudad de México, es considerado una figura clave del rock en español. Su obra, de circulación independiente y lenguaje directo, influyó en músicos, escritores y periodistas de varias generaciones, dentro y fuera del país, al narrar la ciudad desde abajo y sin concesiones.
La presidenta municipal Mónica Zacil Villarreal Anaya, respaldó este proyecto de erigir su primera escultura pública en Tampico en la intención de saldar una deuda pública histórica con uno de sus creadores más influyentes, y abrir una discusión sobre el lugar que ocupa la cultura popular y la contracultura en las agendas institucionales, particularmente fuera del centro del país.
“Representa un reconocimiento significativo, a una voz que hizo de la calle una forma de resistencia estética, y su memoria, ahora, tendrá el espacio que durante décadas le fue negado”, indicó la presidenta morenista.












