La ONU y el Banco Mundial prevén uno de los crecimientos más bajos de AL
Miércoles 14 de enero de 2026, p. 13
Las disputas arancelarias en curso y la revisión pendiente del tratado comercial de América del Norte seguirán afectando la inversión y el comercio en México, dada la extensa relación con Estados Unidos, advirtió el Banco Mundial (BM), al lanzar sus nuevos estimados de crecimiento, en los que proyecta un avance de 1.1 por ciento para la primera mitad de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Más allá de un crecimiento de 0.2 por ciento para 2025 –por debajo del mínimo de 0.5 por ciento previsto por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público–, el organismo sólo hizo una ligera revisión al alza en sus proyecciones de 2026, para pasarlas de 1.1 a 1.3 por ciento; y dejó sin cambios el estimado de 2027.
“Se prevé que la economía mexicana se expanda 1.3 por ciento en 2026 y 1.8 por ciento en 2027, a medida que se recupera de un aumento repentino de la incertidumbre en torno a la política comercial y las empresas se adaptan al nuevo entorno comercial”, explicó el BM en sus Perspectivas Económicas Globales.
“No obstante, se espera que las disputas arancelarias en curso y la revisión pendiente del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) sigan afectando la inversión y el comercio, ya que aproximadamente 80 por ciento de las exportaciones del país se destinan a Estados Unidos”, apuntó.
Ese crecimiento promedio de 1.1 por ciento anual, que el organismo proyecta para el periodo de 2025 a 2027, no sólo dejaría a México como el cuarto país de América Latina y el Caribe con menos crecimiento en el periodo –sólo por debajo de Bolivia, Jamaica y Haití–, sino también por detrás del promedio regional que para el trienio se proyecta en 2.4 por ciento.
De ahí que el BM advierta que el ámbito comercial afectará de manera importante la actividad en América Latina y el Caribe. Por la estrecha relación comercial con Estados Unidos, el más vulnerable es México, pero toda disrupción en las cadenas de suministro puede volverse un efecto dominó hacia otras economías.
Reto, reducir el déficit
La Organización de Naciones Unidas (ONU) proyecta que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) de México se acelere de 0.4 por ciento en 2025 a 1.3 por ciento en 2026, “lo que refleja una recuperación de la inversión y el consumo privado a medida que las políticas fiscales y monetarias se vuelven más favorables”.
La revisión del T-MEC programada para la primera mitad de 2026 ha sido un factor de incertidumbre para México, que tanto este año como el pasado crecerá por debajo del promedio regional, así que “un proceso de negociación expedito y con reglas claras será sin duda favorable para la atracción de inversiones”, destacó Ramón Padilla, coordinador de investigación de la sede regional de la Comisión para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Cepal).
Si bien las economías de Centroamérica también tienen una alta dependencia de la estadunidense por las exportaciones, la inversión y las remesas, la mexicana crecerá por debajo del promedio de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, exhibió Padilla durante la presentación de la Situación y perspectivas de la economía mundial.
Padilla explicó que los aranceles aún no han dañado de manera significativa el volumen de las exportaciones de México hacia Estados Unidos porque 80 por ciento está amparado por el T-MEC, pero más allá de lo que resulte de la negociación el país tiene retos que van desde la baja dinámica de la productividad –prácticamente estancada–, hasta la alta informalidad laboral y la inseguridad.
El BM agregó que este 2026 se esperan recortes adicionales en la tasa de interés del banco central, la cual actualmente se encuentra en 7 por ciento. No obstante, la demanda agregada en el país se mantendrá moderada. En el marco fiscal, añadió el organismo financiero internacional, se esperan mayores recortes del gasto a fin de seguir reduciendo el déficit público y “podrían requerirse esfuerzos de consolidación más ambiciosos para estabilizar la deuda pública y generar margen fiscal”.












