Estados
Ver día anteriorMartes 13 de enero de 2026Ediciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
Fiebre del “oro verde” causa disputa por el agua entre Alpanocan y Tetela

En los últimos años el cultivo del aguacate alcanzó 800 hectáreas en la región // El líquido del río Amatzinac es trasladado para su venta privada

Foto
▲ Grupos de acaparadores de agua han construido una infraestructura rudimentaria pero efectiva: con kilómetros de mangueras trasladan el líquido del río Amatzinac a poblados vecinos.Foto La Jornada de Oriente
La Jornada de Oriente
Periódico La Jornada
Martes 13 de enero de 2026, p. 21

Puebla, Pue., En las faldas del volcán Popocatépetl el agua no fluye con la misma libertad con la que baja del deshielo. El cauce del río Amatzinac es el escenario de una disputa territorial y social que ha escalado a niveles críticos y enfrenta a la comunidad indígena de San Antonio Alpanocan, Puebla, contra la estructura política y económica de Tetela del Volcán, Morelos.

Lo que hace décadas comenzó como un deslinde de tierras se ha transformado en una lucha frontal por la supervivencia agrícola y el control de un recurso que hoy tiene nombre de agroindustria: el aguacate.

La tensión, que ya era alta, estalló la madrugada del 19 de diciembre. Sin aviso a las autoridades auxiliares de Alpanocan, que encabeza Alberto Flores, fuerzas federales y estatales de Puebla ingresaron a la población para aplicar un operativo con la intención de destruir una zanja que pobladores construyeron junto al río Amatzinac. Ésta no era una obra menor, representaba el esfuerzo de la comunidad por garantizar el riego de sus propios cultivos de aguacate y frutas.

Aunque se sabe que el alcalde de Tochimilco, David González Calyeca, supo del operativo, la falta de comunicación con la estructura comunitaria causó indignación.

La organización social del pueblo, conocida por su capacidad de movilización rápida, respondió agrupándose en el Comité de Resistencia de Alpanocan, que ese día impidió el ingreso del Ejército, de la Guardia Nacional, así como de las policías estatales y municipales.

El fondo del conflicto no es sólo el territorio, sino el cambio radical en el modelo económico de la región.

En los últimos 10 años Tetela del Volcán ha experimentado una explosión en el cultivo de aguacate: alcanza 800 hectáreas, la tercera parte de la totalidad de los terrenos sembrados en Morelos. Esta expansión agroindustrial requiere grandes volúmenes de agua, extraídos de fuentes que la demarcación compartía con Alpanocan.

A diferencia de lo que ocurre en estados como Michoacán, donde la siembra masiva de aguacate ha traído “cobro de piso” y control del crimen organizado, en esta zona impera un orden distinto. La organización comunitaria y los guardabosques locales han impedido el ingreso de cárteles, a pesar de la cercanía con puntos rojos de inseguridad como Cuautla.

Esta misma estructura de “seguridad comunitaria” hoy protege los intereses de grandes productores de aguacate en Morelos, blindando el acceso al agua frente a sus vecinos poblanos.

A esta situación se suma la existencia de al menos mil pozos clandestinos entre Alpanocan y Tetela, de lo que se extrae agua principalmente para su venta a través de pipas y riego de sembradíos en lo que se ha bautizado como la “fiebre del aguacate” o “del oro verde”.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural ubica a Morelos y Puebla en el quinto y sexto lugar nacional en siembra de aguacate, respectivamente, con una producción de 50 mil toneladas anuales en la primera entidad, y 27 mil toneladas en territorio poblano.

Un actor clave en esta disputa son los llamados manguereros, que armaron una infraestructura rudimentaria pero efectiva: trasladan agua del Amatzinac a poblados vecinos usando mangueras. Lugareños reportaron que el recurso viaja hasta 37 kilómetros.

El agua es administrada por el Comité de Agua de Hueyapan y los manguereros de Tetela.

Estos grupos son los principales antagonistas para Alpanocan, pues el Comité de Deslinde creado para solucionar el conflicto incluyó a vendedores de agua, que ven en cualquier concesión a Puebla una amenaza directa a sus ingresos por la venta de pipas y el control de las tomas.

El acaparamiento en la parte alta de Morelos –donde se ubican Tetela y Hueyapan– ha generado una deuda histórica con cinco municipios de la región que se quedaron sin agua, pero ahora la guerra es entre los mismos vecinos.

El río Amatzinac nace del deshielo del Popocatépetl. Por su ubicación geográfica es el corazón hídrico que abastece a a Morelos y a municipios de Puebla.

“Ley de la selva” hídrica

El crecimiento desmedido de la agroindustria y la falta de una política de agua entubada mantienen a la región en un estado de “ley de la selva” hídrica.

La resolución del conflicto parece estancada. La gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, mantiene relación estrecha con Tetela del Volcán, donde ha encabezado actos de gobierno para promover a Morena en la localidad, ahora gobernada por Movimiento Ciudadano.

Además, es amiga y aliada política del gobernador poblano, Alejandro Armenta Mier.

En ese contexto, pobladores de Alpanocan sienten que Puebla ha cedido en la defensa de su territorio para no fracturar la relación política entre los mandatarios.

A mediados de diciembre pasado, el gobierno de Morelos buscó ante la Comisión Nacional del Agua nuevas fuentes de abastecimiento en la zona, aunque las autoridades de esa entidad se negaron antes a tocar el tema de los grandes manantiales vinculados a los balnearios morelenses, prefiriendo presionar sobre las aguas superficiales del Amatzinac, lo que perpetúa el choque con Alpanocan.

La autodefensa como último recurso

San Antonio Alpanocan se encuentra hoy en estado de alerta máxima. Tras el operativo del 19 de diciembre, el Comité de Resistencia se ha fortalecido, buscando asesoría externa y preparándose para una defensa legal y social de sus recursos.

Para ellos, no se trata sólo de una zanja destruida sino de la soberanía sobre el agua que baja de su propio volcán.

Mientras el precio del aguacate siga subiendo y la agroindustria de Morelos continúe su expansión sin regulación, el río Amatzinac continuará siendo un cauce de discordia.

El conflicto entre Alpanocan y Tetela refleja una crisis mayor en México, donde el derecho humano al agua choca con los intereses agroindustriales y las alianzas políticas.