Martes 13 de enero de 2026, p. 25
Tras años de permanecer tapizadas con grafitis, pegatinas acumuladas y suciedad, además de ser utilizadas de forma constante como espacio para pernoctar por personas en situación de calle, las bancas del circuito Ámsterdam, en la sección 1 de la colonia Hipódromo, alcaldía Cuauhtémoc, comenzaron a ser restauradas como parte de un proyecto ganador del presupuesto participativo 2026.
La propuesta, impulsada por Alejandra Kiewek y votada por los vecinos, considera la rehabilitación de 12 bancas características por su estilo art déco, con recursos públicos que superan 2 millones 195 mil pesos. Habitantes subrayaron que se trata de una obra de origen vecinal y pidieron que no se atribuya a acciones directas de la alcaldía, luego de que en días recientes se colocó publicidad que, advirtieron, podría generar confusión sobre el origen ciudadano del proyecto.
Fernando, vecino con medio siglo de vivir en la colonia, recordó que hace tres décadas el circuito era un punto de encuentro cotidiano: “Veías a muchos viejitos sobre Ámsterdam que se sentaban a descansar o campesinos que se conocían y se coordinaban para verse a determinada hora todos los días”. No obstante, el descuido y la falta de mantenimiento por las autoridades prolongó su deterioro “sin que les hicieran nada en 15 o 20 años”.
Hechas de concreto y ornamentadas con azulejos y faroles integrados, las bancas –que datan de la década de 1920– forman parte del patrimonio arquitectónico de la zona por su diseño y valor artístico. La intervención, a cargo de personal técnico especializado, comenzó el 5 de enero y ya permitió la restauración de una primera banca ubicada entre el circuito Ámsterdam y la avenida Sonora.
Los trabajos se realizan en dos fases: limpieza y restauración. Juan, uno de los siete trabajadores a cargo, explicó: “Usamos distintos solventes como acetona, tíner y removedor; después lavamos con canasol y agua, y con fibras quitamos lo más que se puede”. A unos metros, en otra banca, con una pequeña cubeta de cemento blanco, una cuchilla y una cuña, otro trabajador se dedicaba a cubrir las hendiduras del concreto; luego, lijaba cuidadosamente las losas para retirar el excedente y así recuperar la superficie original.











