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Multilateralismo de la ONU y el derecho internacional, en riesgo

Puede venir una época donde cada nación actúe según su poder militar

El embajador considera que el operativo de EU en Venezuela marca un hito que enciende las alarmas, aunque confía en que siga prevaleciendo el diálogo y no la imposición de la fuerza bruta. En el caso de México, enfatiza que se seguirá defendiendo a ultranza la soberanía

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▲ El diplomático dijo que la defensa de los principios de la política exterior están en la Constitución.Foto Luis Castillo
Corresponsales
Periódico La Jornada
Lunes 12 de enero de 2026, p. 5

Nueva York y Washington., El embajador Héctor Vasconcelos, representante permanente de México ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), es testigo en primera línea sobre, tal vez, la mayor prueba que ha enfrentado el orden internacional que fue establecido hace 80 años, aunque ocurre, subraya, cuando ya está encaminada “una transición” en el ámbito de la diplomacia multilateral.

En entrevista con La Jornada, menos de una semana después del ataque a Venezuela y el secuestro de su presidente y tres días posteriores de la primera reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el tema, Vasconcelos ofreció una radiografía preliminar del impacto de estos sucesos sobre el sistema multilateral y los desafíos inmediatos.

–¿Lo ocurrido en Venezuela implica un cambio en el orden internacional anclado en el sistema de la ONU?

–Ya estábamos en un momento de transición de los modelos de la diplomacia, de las instituciones multilaterales… Lo que se dice siempre, estamos en medio de un mundo que no acaba de morir y otro que no acaba de nacer. Y nos toca hacer diplomacia, hacer política en ese contexto que es, por definición, inestable, impredecible.

–¿Qué es este momento para la diplomacia multilateral inmediatamente después de lo ocurrido en Venezuela? ¿cómo se podría definir, desde su perspectiva en la ONU?

–Los acontecimientos de los últimos días, en Venezuela en concreto, creo que son, ya no diré riesgos, porque ya ocurrió, sino uno de los mayores elementos destructivos del derecho internacional, de toda la concepción del multilateralismo, que no es otra cosa que la idea de resolver conflictos a través del diálogo entre países, de negociaciones y no del uso de la fuerza ¿Y cuál es la contraparte a esa concepción multilateralista? El uso irrestricto de la violencia de manera arbitraria por cualquier país que tenga la fuerza de llevarlo a cabo.

Pone en riesgo, como ya se ha dicho en estos días, todo el sistema multilateral, en particular las Naciones Unidas, pero además, todo el derecho internacional que se ha venido construyendo, esencialmente en el siglo XX y lo que va del XXI, para evitar actos unilaterales como el del sábado pasado (3 de enero). Entonces, en ese sentido, creo que en los escasos cinco o seis días que llevamos del nuevo año, ha ocurrido una transformación, una violación de las formas de hacer política y diplomacia que no se había visto, yo diría que en décadas.

El hecho de remover a un jefe de Estado físicamente en cuestión de minutos, eso yo no recuerdo que haya ocurrido antes… se realizó como una operación militar, brevísima, perfectamente planeada, de la manera más arbitraria, sin consultar ni siquiera a los cuerpos legislativos del país que lleva a cabo esa acción militar, sin consultar a nadie.

Creo que esto marca un hito en las posibilidades de acción violenta y unilateral de una nación contra otra. Esto apunta que, al menos en el corto plazo, puede sobrevenir un sistema en que cada nación actúe según su poderío militar. Y eso es inmensamente alarmante para todos los demás países. Cambiaría por completo la forma de hacer política y diplomacia que hemos conocido.

–¿Es tan grave lo que acaba de ocurrir que puede marcar el fin del sistema enmarcado por la ONU?

–No sabemos si lo de estos días ya acaba con el sistema post Segunda Guerra Mundial. No lo aseguro, porque, no ha pasado ni una semana después de los hechos. Pero en los próximos meses veremos si estamos en el inicio de otro modelo global que ya no sea el que hemos conocido… Espero que no sea ese el caso, sino que sigamos operando dentro de sistemas multilaterales que, con todos sus defectos y limitaciones, son mejores que la imposición de la fuerza bruta.

Las Naciones Unidas y las instituciones que derivan de ella son el único lugar donde el mundo se puede sentar a la mesa a exponer su punto de vista, sus intereses, incluso. Eso es algo muy valioso en sí mismo, y muy reciente en la historia.

–¿Ante ello, que es lo que propone hacer México?

–Lo primero que vamos a seguir haciendo es la defensa a ultranza de nuestra soberanía. Igualmente importante, la defensa de los principios de política exterior que están en nuestra Constitución. Esto es algo que todos los países tienen que entender respecto a México, que cuando defendemos nuestra soberanía o cuando defendemos principios como la no intervención de un país en los asuntos internos de otro, la búsqueda de soluciones pacíficas, la igualdad jurídica de las naciones, no se trata de posturas sólo de un gobierno. Todo esto está inscrito en nuestra Constitución, es el resultado de nuestra historia.

Son principios que tienen, unos más, otros menos, alrededor de 100 años de vigencia. Eso constituye la base de nuestra política exterior. Y vamos a seguir en esa ruta, porque es acorde con y el resultado de la historia de México…. Esas son las esencias de nuestra historia. Y quien no entiende eso, no entiende una palabra de México.

Se avecina el mayor cambio en la historia humana

–Más allá de la coyuntura inmediata en el ámbito internacional en torno a Venezuela y Estados Unidos como otros posibles conflictos, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta el actual sistema multilateral?

–Una parte muy fundamental de la transición que estamos viviendo resulta del cambio tecnológico inusitado, que va a tener mucho o todo que ver con los modelos que se establezcan para el futuro. Hay diversos escritores, politólogos, filósofos, investigadores que han señalado que probablemente estemos viviendo el principio del mayor cambio en la historia de la especie respecto a cómo se define y cómo se relaciona con el resto de la realidad.

Es un hecho que en 20 ó 30 años solamente, el mundo va a ser completamente diferente. Por ejemplo, en qué se ocupan los seres humanos. Ya la mayor parte de los trabajos actuales no van a existir, van a ser otros. Esto va a cambiar la forma en que se vive, en que se trabaja, en que se obtienen los recursos. Aparte de fenómenos ya muy específicos como la inteligencia artificial que, desde luego, ofrece posibilidades inmensamente positivas, pero también el mayor de todos los riesgos: que los robots acaben tomando decisiones por encima del ser humano.

Podría citar a muchos autores, pero citaré al más obvio, porque es además una figura conocida en todos los ámbitos, Yuval Noah Harari, el autor de Sapiens, quien dice que probablemente vivimos la mayor transformación de la especie desde la aparición del Homo Sapiens.