Realiza ejército israelí nuevo ataque contra Hezbollah en Líbano
Lunes 12 de enero de 2026, p. 21
Jerusalén. Más de dos docenas de familias de una de las pocas aldeas beduinas palestinas que quedan en el centro de Cisjordania reocupada han empacado y abandonado sus hogares en los días recientes, al denunciar que se volvió insoportable el acoso por parte de colonos judíos que viven en asentamientos no autorizados cercanos.
La aldea, Ras Ein al Auja, fue originalmente hogar de unas 700 personas de más de 100 familias que han vivido allí durante décadas.
Veintiséis familias se fueron el jueves, dispersándose por el territorio en busca de un lugar más seguro, afirmaron grupos de derechos humanos. Varias más salieron ayer.
“Hemos estado sufriendo mucho por los colonos. Todos los días vienen a pie, en tractores o a caballo con sus ovejas a nuestras casas. Entran a las viviendas de la gente diariamente”, denunció Nayef Zayed, un residente, mientras los vecinos desmontaban corrales de ovejas y estructuras de hojalata.
Los últimos residentes
Otros residentes prometieron quedarse por el momento. Eso los convierte en algunos de los últimos palestinos que quedan en el área, declaró Sarit Michaeli, directora internacional de B’Tselem, un grupo israelí de derechos humanos que ayuda a los residentes.
Añadió que la creciente violencia de los colonos ha vaciado aldeas palestinas vecinas en el polvoriento corredor que se extiende de Ramallah, en el oeste, a Jericó, a lo largo de la frontera jordana en el este.
El área es parte de 60 por ciento de Cisjordania reocupada que ha permanecido en control total israelí bajo acuerdos de paz provisionales firmados en la década de 1990. Desde que estalló la guerra entre Israel y Hamas en octubre de 2023, más de 2 mil palestinos –al menos 44 comunidades enteras– han sido expulsados por la violencia de los colonos en el área, resaltó B’Tselem.
El punto de inflexión para la aldea llegó en diciembre, cuando colonos establecieron un asentamiento a unos 50 metros de las casas palestinas en el flanco noroeste de la aldea, detalló Michaeli Sam Stein, un activista que ha estado viviendo en la aldea durante un mes.
Los colonos paseaban por la aldea en la noche. Desaparecieron ovejas y ropa. Activistas internacionales tuvieron que comenzar a escoltar a los niños a la escuela para mantenerlos seguros.
La expansión de los asentamientos ha sido promovida por sucesivos gobiernos israelíes durante casi seis décadas. Pero el gobierno de extrema derecha del prófugo de la Corte Penal Internacional Benjamin Netanyahu –que ha colocado a líderes colonos en posiciones de alto nivel– la ha convertido en una prioridad.
Unos 500 mil israelíes se han asentado en Cisjordania reocupada desde que Israel capturó el territorio, junto con Jerusalén Este y la franja de Gaza, en la Guerra de los Seis Días de 1967. Su presencia es vista por la mayoría de la comunidad internacional como ilegal y un obstáculo para la paz. Los palestinos buscan recuperar las tres áreas para un futuro Estado.
Por ahora, las familias desplazadas de la aldea se han dispersado entre otras comunidades cerca de la ciudad de Jericó y de Hebrón, más al sur. Algunos vendieron sus ovejas y tratan de mudarse a las ciudades.
Otros simplemente desmantelan sus estructuras sin saber a dónde ir.
En otro frente, el ejército de Israel realizó nuevos bombardeos tras una nueva “orden de evacuación” de una aldea del sur de Líbano por ataques contra infraestructura del grupo Hezbollah, indicó la agencia de prensa libanesa Ani.











