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Premio Nacional de Artes y Literatura 2025
La fantasía cabalgando entre la imaginación y la memoria
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▲ Aunque llegó tarde a la literatura –en una casa sin libros y sin tradición lectora–, el teatro fue la puerta de entrada de José Agustín Monsreal. A los 21 años estudió actuación y tuvo su primer contacto profundo con los clásicos griegos. Aquí, el autor en la librería de este diario.Foto María Luisa Severiano
Periódico La Jornada
Lunes 12 de enero de 2026, p. 3

José Agustín Monsreal Interián, reciente ganador del Premio Nacional de Artes y Literatura 2025, comparte con los lectores de La Jornada tres cuentos inéditos. Los textos forman parte de un libro en proceso, que sería el 52 de su trayectoria, y aún no tiene título definitivo. Según el autor, el hilo conductor del volumen es “la fantasía cabalgando entre la imaginación y la memoria”. En estas piezas, Monsreal explora lo cotidiano atravesado por lo insólito, el humor y la herida íntima, rasgos centrales de su obra.

Marco de referencia

Me llamo Fermín Izquierdo. Igual que mi padre. Igual que mi abuelo. Lo mismo que mi hijo mayor, el mismo que dice que cuando tenga un hijo se llamará igual que yo. No debemos defraudar el prestigio de la tradición familiar. A mí me hubiera gustado llamarme Danubio o Hermes o Querubino, aunque no es mi gusto el que cuenta. Lo que cuenta y contará siempre es la voluntad de la tradición. Por eso no le puse a mi hijo Tirso, lo cual me hubiera gustado mucho, y a mi hijo Fermín que pudo llamarse Tirso tal vez le gustaría ponerle Orlando a su propio hijo y no Fermín como él. Y yo. Y mi padre. Y mi abuelo. Y no hay quien rompa la tradición. Quizás, un día, en alguna otra generación, un nieto o un bisnieto se atreva a llamar a su hijo Gaspar o Narciso, como acaso debieron llamarse mi padre y mi abuelo. No sé, se me ocurre pensarlo. Y, eventualmente, también, que eligiera otra profesión que no fuera médico, como todos nosotros, los doctor Fermín Izquierdo.

Afán de redención

A partir de esa noche no he vuelto a dormir en paz. ¿Supiste en alguna parte de tu ser cuánto significabas para mí? ¿Llegaste a saber, a pensar, intuir, sentir que eras, que siempre fuiste mi mejor destino? ¿O te moriste sin conocer ni adivinar esta mi grande verdad, sin sospechar siquiera el vacío en que me dejabas, la abrumadora orfandad sin límites a la que me condenaste con tu ausencia? ¿Pasé por tu mente un solo instante mientras te dabas de baja de la vida? Yo no te he podido apartar de mis pensamientos, no dejo de reclamarte tu egoísmo, tu traición, tu cobardía. ¿Por qué carajos, Penélope, por qué lo hiciste, por qué cruzaste la calle de ese modo tan loco, imprudente, cruel, arbitrario, desgarrador? Hablo desde la herida, es cierto, desde el daño incurable que me causaste. Te maldigo con todo el inmenso amor de que soy capaz. Perdóname por no tener la voluntad de perdonarte, ni de no soportar vivir en soledad. Esta tarde iré a la veterinaria a escoger tu remplazo, procuraré que sea lo más parecida a ti dentro de lo posible.

 

Somos amigos y hubiéramos podido llegar más lejos

Cuando te encuentras con la dificultad más aún con el conflicto de que no puedes entrar en la mujer que amas porque se halla mortificadamente afligida pues acaba de recapacitar no quiere faltarle a su marido aunque accedió a venir a tu departamento nunca imaginó que se iba a sentir tan mal y no es que le desagrade estar contigo no tú sabes que ella también te desea lo que le sucede es una indisposición muy rara algo así como arqueadas nerviosas no te vayas a ofender por favor unas espantosas ganas de vomitar que le enverdecen el semblante y es mejor que me vaya otra tarde destas podrán verse y tratar de nuevo mientras la impresión del ridículo se encaja en tu cara idiotizada por el papelón de haberla tenido a pie de cama y no acabalarla el colmo tú me entiendes verdad el agravio no tiene por qué ser tan melodramático ni definitivo y adiós pechos y muslos y está bien vamos te llevo ay eres todo un lindo un caballero y no te queda nadita claro si en serio o en chunga dijo lo de caballero o simplemente quiso decir grandísimo pendejo.