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Mente maestra de Kelly Reichardt
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▲ Fotograma de la película Mente maestra, de la realizadora estadunidense Kelly Reichardt, disponible en la plataforma Mubi
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esde la primera secuencia en el interior de un pequeño museo de arte en Framingham, Massachusetts, queda claro que lo menos importante en la trama de Mente maestra ( Mastermind, Estados Unidos, 2025), será el acto de planeación y ejecución de una curiosa sustracción de cuatro cuadros del notable pintor abstracto estadunidense Arthur Garfield Dove (1880-1946). Y es que, fiel a su estilo minimalista y a su falta de apego al cine de géneros impuesto porHollywood, la cineasta nacida en Miami, Florida, Kelly Reichardt (1964) consigue un fascinante estudio de personaje en la figura de la supuesta “mente maestra” detrás de tan insólito robo: un hombre retraído que no parece saber bien cuál es su lugar en el mundo.

De entrada, Mente maestra recién subida a la plataforma Mubi luego de un fugaz e inadvertido estreno, guarda varios puntos en común con otro relato de un solitario atracador de bancos: Un caballero y su revólver ( Old Man and the Gun, David Lowery, 2018), último filme protagonizado por Robert Redford, inspirado en la vida real de Forrest Silva Tucker (1920-2004), que escapó de un centro de detención a los 15 años y a partir de ese momento huyó en 18 ocasiones de varias prisiones; entre ellas las de Alcatraz y San Quintín y siguió asaltando bancos sin violencia. En 1999, a la edad de 78 años, cometió su último asalto y fue capturado.

Ambas películas no sólo están realizadas a la antigua usanza del llamado “nuevo Hollywood” surgido entre fines de los años sesenta y a lo largo de la década de los setenta, sino que además van a contracorriente de los géneros que supuestamente plasman: el cine de ladrones, el road movie y las películas de huida. Ambas, se centran en personajes individualistas que se encuentran más allá de las convenciones sociales y en las dos, el retrato del protagonista y sus emociones íntimas resultan fundamentales. Y, los dos filmes se ambientan en el pasado: Mente maestra al inicio de los años setenta y Un caballero y su revolver recorre de los años sesenta a los noventa.

Incluso y de manera sorprendente, ambas están filmadas al estilo visual de las películas de los años que retratan: una paleta saturada de color y una fotografía muy nítida sobre todo en los exteriores con luz de día, además de notables movimientos de cámara como los que suceden en los interiores de los vehículos, en la que Christopher Blauvelt cinefotógrafo de Mente maestra parece inspirarse en cintas como: El hombre que burló a la mafia (1973) o Tarde de perros (1975) –ambas sobre robos–. Y, Un caballero y su revólver, retoma imágenes de La jauría humana (1966) con el mismo Redford. Asimismo, las dos se apoyan en excepcionales y melancólicas bandas sonoras de jazz a cargo de Rob Mazurek y Daniel Hart, respectivamente.

En Mente maestra, el actor británico Josh O’Connor, interpreta a JB Mooney, un sujeto casado y con dos hijos preadolescentes, proveniente de una familia pudiente (el padre es juez de distrito y la madre, señora de sociedad del lugar). Desempleado y sin ganas reales de encontrar trabajo, organiza quizá como una manera de matar el aburrimiento y tener algo de emoción en su rutinaria vida familiar, el robo al museo y se vale de un par de torpes delincuentes de baja estofa para ejecutar un plan que a todas luces saldrá mal y sólo servirá para separarse de la familia al ser señalado como el “cerebro” detrás del robo.

Es ahí donde Mente maestra se trastoca en un relato tan fascinante como inteligente, cercano a un anticlimático noir intelectual al estilo de Sin aliento, de Jean-Luc Godard. La guionista y directora Kelly Reichardt ( Wendy y Lucy, Radicales, First Cow) incide con sutileza en las referencias socioculturales y políticas de los agitados años setenta durante el gobierno de Richard Nixon y el declive de la guerra en Vietnam.

El protagonista conoce de obras de arte pero no de atracos y tampoco puede encargarse de su propio matrimonio y de su paternidad. Es un individualista que no sabe lo que desea en realidad; tal vez, sólo huir de sí mismo, emparentado hasta cierto punto con el carterista de Pickpocket (Robert Bresson, 1959) que no roba por maldad o necesidad, sino para darse a sí mismo un valor y el robo de las pinturas es la forma de expresar sus emociones personales. El final en la manifestación de protesta contra la guerra resalta justo esa paradoja sobre la libertad y los actos individualistas y colectivos. Una pequeña joya.

Mente maestra está disponible en Mubi y Un caballero y su revólver en okru.com