ermítaseme honrar a Joaquín Díaz Sainz. Olvidé mencionarlo en mi anterior nota. Maestro excelente de probabilidad, estadística y teoría de la medida, me lo recuerda mi compañero-hermano José Luis González Velarde, profesor emérito del Tecnológico de Monterrey y quien gentilmente me lo indicó. Lo cubro apenado, pero gustoso.
Joaquín fue un brillante profesor, formado en el Centro Interamericano de Estadística en Chile. Luego de ser docente en Monterrey, en 1978 fue nombrado coordinador de la Maestría en Estadística e Investigación de Operaciones en el CCH de nuestra UNAM. El CCH mismo que tanto debe a nuestro hoy desaparecido brillante hermano Javier Palencia Gómez (†). Varias fuentes documentan el importante paso de Joaquín en la UNAM, coautor y traductor de libros de referencia. También se vinculó a grandes maestros, como el notable Nacho Méndez, fundador del IIMAS o los estimados amigos que tuvieron presencia en nuestra CFE antes de formar parte del sólido claustro de Matemáticas Aplicadas en la UNAM, me refiero al agudo Raúl Hudlet Yáñez, o al siempre recordado como brillante “multivariado de la moto roja” Federico O’Reilly Togno (†). ¡Honor a los cuatro!
Pero continuemos con la identificación de las tendencias energéticas de “larga duración”, para ello una estimación de dos números básicos de 2025 y de su relación. El volumen de energía primaria consumido, del orden de 8.06 exajulios ( 8.06*10E15 kilojulios). Equivalente a 3.09 barriles de petróleo al día. Por otro, la expresión monetaria a precios del año, del conjunto de bienes y servicios “nuevos” o “agregados” en 2025, del orden de 35.3 billones de pesos.
Recordemos que esto significa que nuestra intensidad energética actual es de 228.5 kilojulios por unidad de producto. Si comparamos la evolución anual de estos dos números básicos y relacionamos sus tasas de crecimiento anual, nos acercaremos al concepto de elasticidad de energía respecto al producto. La llamamos elasticidad aparente.
¿Cuánto crece al año el volumen de energía requerido para que crezca el volumen anual neto de productos y servicios? Al respecto comenta mi amigo Perogrullo que una elasticidad aparente de valor unitario significa que el crecimiento de la energía y el crecimiento del PIB son similares. Un cociente con valor inferior a uno significa –insiste Perogrullo– un crecimiento más acelerado del PIB que de la energía primaria. Contrariamente, un cociente con valor mayor a la unidad significa un crecimiento superior de la energía primaria que del PIB. Elasticidades aparentes mayores de uno nos obligan a sospechar de ineficiencia, dispendio, contaminación y, en general, injusticia hacia la sociedad.
Elasticidades aparentes menores a la unidad nos conducen a pensar en eficiencia, buena utilización, de recursos, limpieza y mayor justicia hacia la sociedad en cuanto a los requerimientos de energía primaria para garantizar su reproducción material y sus implicaciones tanto positivas como negativas. Pero ¿qué pasa en la larga duración con este sencillo, pero “tremendo” indicador? A nivel de tendencia de larga duración una elasticidad aparente descendente no deja de ser –pese a su complejidad– muestra de “buen comportamiento” energético, económico, social y ambiental. Incluso justo.
En cambio, una tendencia ascendente de la elasticidad aparente no deja de ser muestra de ineficiencia, dispendio, contaminación y, finalmente, de injusticia energética. Aquí cobra importancia la rapidez del descenso. ¿Qué ha pasado en nuestro México desde –por ejemplo– hace 65 años, desde 1960?, pues que la energía primaria necesaria creció más rápido que el volumen anual del PIB hasta 1990.
Sí, 30 años de ascenso, luego, 20 años de estabilidad, por no decir estancamiento, hasta 2010, y finalmente –sí, al fin– 15 años de descenso gradual y moderado. ¿Por qué esa conducta energética y económica? ¿Qué lo explica? ¿Qué podemos esperar los siguientes 15 o más años? Se trata de preguntas fundamentales, cuya respuesta nos permitirá –sin duda– ratificar o rectificar lo que estamos impulsando hoy. Incluso con comparaciones internacionales.
¡Las buscaremos! Siempre con el ánimo y el anhelo de mayor justicia, en este caso específico, justicia energética. ¡De veras!











