a vimos que no es posible detener la locura presidencial republicana. Sin leyes, sin normas, sin un ápice de sentido común ni moral, Trump hace de las suyas. Ha dispuesto quitarle la vida a cualquier persona, no importa la edad, religión o situación económica. Lo único que importa es intentar tapar con un dedo el sol gigante que cae sobre de él y su gobierno genocida. El jefe de la Casa Blanca se ha convertido en jefe del cártel más grande del mundo. Las amenazas ya no son eso; ha pasado con gran impunidad a los hechos, actuación que no se había visto en años. Lo ha demostrado al apoyar al ministro de la muerte, Benjamín Netanyahu, creando un comando de delincuentes a prueba de cualquier ley o con el ICE persiguiendo a gente inocente que su único crimen es trabajar y mantener a su familia.
El asalto a la República Bolivariana de Venezuela, aunque fue ampliamente anunciado, nos ha dejado sin palabras. Muy bien por la presidenta a cargo, la maestra Delcy Rodríguez. Su discurso de toma de protesta ha sido un verdadero llamado a la congruencia humana, a la dignidad y al regreso a la razón.
¡Que viva PDVSA! ¡Que vivan los trabajadores de los hidrocarburos! Son más que frases. Son el emotivo y verdadero reclamo de lo que les pertenece absolutamente. El petróleo venezolano le pertenece al pueblo de Venezuela.
La presidenta a cargo hace hincapié en que a Estados Unidos no les deben nada. Al contrario, han abusado de las ganancias que la empresa Citgo ha generado. Dice Delcy: “al presidente Trump le tienen una cuentecita; se robaron más de 35 mil millones de dólares con Citgo porque no es solamente lo que cuesta la empresa, sino que desde el año 2019 los dividendos anuales que ha producido ¿dónde están?, ¿dónde está ese dinero? ¡se lo robaron! Venezuela no le debe nada a ningún gobierno de Estados Unidos. Es un reclamo legítimo, aunque sabemos que para el inmoral gobierno republicano eso no importa. Se declaran abiertamente los nuevos piratas del Caribe”.
Continúa diciendo la presidenta Rodríguez: “el petróleo no es de Estados Unidos, el gas no es de Estados Unidos: son de Venezuela. Y, lo seguirán diciendo abiertamente; “si quieren un barril, si quieren una molécula de petróleo y de gas, lo tienen que pagar, no hay otra vía, ni la amenaza ni la extorsión ni el robo ni el saqueo son el camino”. Se equivocaron, Trump se equivocó y bien feo… Venezuela no le debe nada a Estados Unidos. Y no sólo eso, la presidenta Delcy, con voz firme, le exige a Estados Unidos la disculpa histórica y la indemnización por las vidas arrancadas a ese país. Y que no lo olvide el presidente, son los trabajadores y el pueblo en general, quienes defienden sus recursos.
No queremos imaginar un reclamo por parte de Trump, o del abyecto Marco Rubio, exigiendo pagos en especie a Pemex. Exigiendo cuotas, adelantos, o lo que sea, como muestra de colaboración y no subordinación a ese país. No queremos imaginar una exigencia a la presidenta Sheinbaum para que deje de enviar petróleo a Cuba, para que despida al grupo de médicos y médicas de ese país quienes trabajan por contrato y por colaboración solidaria en México. Volver a hacer a Estados Unidos grande, otra vez, es un panfleto trasnochado, pues ese país ha crecido económicamente por cientos y miles de acciones de piratería. Han sido los más grandes traficantes de drogas desde que descubrieron ese gigantesco negocio.
Para nadie es un secreto las adicciones a las que fueron sometidas sus tropas desde la Segunda Guerra Mundial, durante las invasiones múltiples a diversos países. La alta taza de adicciones que los soldados estadunidenses sufrieron durante la guerra de Vietnam es un ejemplo de que su propio pueblo no le importa a los gobiernos estadunidenses. En fin, estamos hablando de un país que es definitivamente, y demostrado históricamente, un peligro para la humanidad. La presión de Estados Unidos nos afecta en todas las áreas de la producción, de la ciencia, del arte, y de industrias estratégicas, como la nuclear. Estamos en alerta por la grave situación actual de nuestra industria nuclear. No bajaremos la guardia en este asunto. Es urgente que el Gobierno de la 4T apoye el desarrollo de una industria que ha sido menospreciada por todos los gobiernos neoliberales.
Lo hemos expuesto en múltiples ocasiones. La industria nuclear mexicana necesita mayor apoyo del gobierno actual. Si estamos hablando de la defensa de nuestra soberanía energética, el apoyo a la nuclear, será la mejor muestra de congruencia. El tema lo abordaremos con mayor amplitud en artículos posteriores.
(Colaboró Ruxi Mendieta)
“Para Ximena Guzmán Cuevas y José Muñoz Vega, la justicia llegará”











