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Tu colonia

El comercio, eje de la actividad de sus habitantes

La Carmen Serdán venció el estigma con tianguis, el sonidero y unidad vecinal

Surgió hace 60 años entre la milpa y los alfalfares // Sus primeras familias fueron las de los horneros de tabiques

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▲ Su nombre proviene de la ilustre poblana, pionera de la Revolución Mexicana, quien nació en 1875; desde sus comienzos la actividad comercial es el orgullo de sus habitantes.Foto teca del INAH
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▲ Con el paso del tiempo la dotaron de servicios públicos y persisten predios unifamiliares.Foto Cristina Rodríguez
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Periódico La Jornada
Domingo 11 de enero de 2026, p. 25

La colonia Carmen Serdán vive del comercio que los mismos colonos ejercen en el tianguis. Esta parte de Coyoacán nació de terrenos donde nadie creía que se podía construir algo, pues no había nada más que milpa y alfalfares, pero hoy alberga a familias que encontraron en esa actividad una fuente de ingresos.

Y es que aquí el comercio entre sus propios habitantes impulsó su crecimiento. Desde tienditas, tortillerías y hasta un molino que ha perdurado con el paso de los años son fuentes de empleo que hoy continúan. Se encuentran en las venas de su gente, ya que para muchos la instalación del tianguis es la forma de ganarse la vida cinco días de la semana.

La Carmen Serdán es una de las colonias más antiguas de la alcaldía Coyoacán, ya que nació en 1966 sin ningún servicio público, pues sólo llegaban hasta las zonas céntricas, lo que marcó poco a poco su historia. Muchos la recuerdan bajo la penumbra una vez que caía la noche, por lo que evitaban estar cerca. Ahí nació también parte de su estigma que perdura: una zona insegura.

Por aquellos años familias de los horneros de tabiques que trabajaban en el Avante se desplazaron para poblarla, además de muchas otras provenientes de otras entidades.

Para 1973 –según un testimonio en el libro Reconociéndonos en la historia, orígenes de las colonias Carmen Serdán y Emiliano Zapata, de Nohemí Ramos Velázquez y Cuauhtémoc Pérez Rodríguez– “la Habitación Popular y la Procuraduría de Colonias Populares participaron en la lotificación”, lo que generó conflictos, pues buscaban predios de 150 metros cuadrados, pero sólo obtuvieron 90. En septiembre de 1973 se regularizó la tenencia de la tierra, por lo que todos fueron dueños de sus propios lotes.

Se calcula que la densidad poblacional es de 8 mil 238 personas y actualmente es catalogada dentro de la zona conocida como Los Culhuacanes debido a su colindancia con la colonia CTM Culhuacán, San Francisco Culhuacán, así como el pueblo del mismo nombre.

Unida con la Emiliano Zapata

Una calle puede llevarte a otra y otra por la forma en la que fue lotificada, mediante rectángulos, y un rasgo característico es que no se permitió la construcción de unidades habitacionales.

Por eso, al transitar sobre sus calles se pueden ver predios con casas grandes, algunas en obra negra, otras mejor construidas, pero sirven para albergar familias grandes.

La Carmen Serdán está delimitada por las avenidas Manuela Medina, Tepetlapa, Armada de México o Eje 3 Oriente y calzada de La Virgen; se sabe que en la construcción de vialidades que la conectaran, provocó la reubicación de más familias, que consolidaron su propia colonia, hoy identificada como Emiliano Zapata.

Y es que no se puede hablar del crecimiento de la Carmen Serdán sin mencionar a la Emiliano Zapata, pues apenas están divididas por un camellón, conocido por los habitantes como “la diagonal”, donde todos los sábados se instala uno de los tianguis más importantes para los colonos, así como el de los domingos en La Virgen.

La familia de Nicole Soriano ha visto el desarrollo de estas colonias por sus calles, escuelas y hasta mercados populares. Sin embargo, refiere que las personas de fuera las ven peligrosas y que las anécdotas son amplias de quienes no quieren ni siquiera ingresar, pero que la unidad entre vecinos es grande, pues todos se conocen.

Para sus habitantes, todos son vecinos y con ninguno hay peligro, pues vieron crecer a los que hoy son adultos o conocen a las familias que llegaron; además, para que tuvieran seguridad se han mantenido comunicados, de ahí surgió una de sus tradiciones: el sonidero.

Y es que por aquellos años de su creación la Unión de Colonos Carmen Serdán informaba sobre el acontecer por medio de Radio Comunicación o Radio Popular, hoy es común que la gente se siga agrupando frente al sonido, aunque sea para la fiesta.

La creación de la escuela Antón S. Makarenko marcó de nueva cuenta su historia, pues es la más respetada por los mismos colonos. Se fundó en septiembre de 1978, lo que “dio dignidad a la colonia”, pues la diversidad entre las familias era vasta y este centro de estudios las unificó.

El historiador Abraham Rivera dice que no se puede ignorar que la gente ha ido construyendo estas colonias “poco a poco, que con organización han logrado obtener servicios, que casi toda la semana podemos encontrar un tianguis desde comida y ropa. También mantienen viva a la alcaldía aun sin ser el gran foco”.