Sábado 10 de enero de 2026, p. 16
Bruselas. Tras más de 25 años de negociaciones, los países de la Unión Europea (UE) aprobaron el viernes el acuerdo con el Mercado Común del Sur (Mercosur), lo que allana el camino a la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo. La firma del tratado tendrá lugar el sábado 17 de enero en Asunción, Paraguay.
El acuerdo, pendiente de la luz verde del Parlamento Europeo, incluye varias cláusulas diseñadas para calmar la oposición de los agricultores europeos, que han protagonizado fuertes protestas en varios países del bloque.
Con el presidente estadunidense, Donald Trump, sacudiendo el comercio mundial, la Comisión Europea y países como Alemania y España argumentan que el acuerdo ayudará a compensar las pérdidas comerciales producto de los aranceles estadunidenses a las importaciones, y a reducir la dependencia de China, al asegurar el acceso a minerales críticos.
En un extenso comunicado, la presidenta de la Comisión Europea –el brazo ejecutivo de la UE–, Ursula von der Leyen, afirmó que deseaba estampar su firma en los entendimientos. “Estamos creando un mercado de 700 millones de personas: la mayor zona de libre comercio del mundo. Nuestro mensaje al mundo es éste: la colaboración crea prosperidad y la apertura impulsa el progreso”, celebró.
A su vez, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, saludó la autorización de la UE como un “día histórico para el multilateralismo”, pese a “un escenario internacional de creciente proteccionismo”. El mandatario se comunicó con el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y celebraron el acuerdo, informó.
La Comisión Europea ha estado negociando desde 1999 este vasto acuerdo con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay que eliminará aranceles a más de 90 por ciento de su comercio bilateral.
El sector agropecuario europeo teme el impacto de una llegada masiva de carne, arroz, miel y soya sudamericanos, a cambio de la exportación de vehículos, maquinaria, quesos y vinos europeos al Mercosur.
Los detractores del pacto, empezando por Francia, creen que el mercado europeo puede verse seriamente trastocado por la entrada de alimentos sudamericanos más competitivos, debido a normas de producción consideradas menos rigurosas.
Sus defensores, como España y Alemania, señalan en cambio que el acuerdo diversificará las oportunidades comerciales para una UE amenazada por la competencia china y la política arancelaria de Estados Unidos.
Italia, que en diciembre se sumó a la oposición de Francia y consiguió entonces bloquear el acuerdo, cambió esta semana de posición, lo que permitió que los Estados miembros de la UE alcanzaran una mayoría calificada.












