Si nos agreden, estamos listos para responder, revira Teherán
Viernes 9 de enero de 2026, p. 20
Washington. El presidente Donald Trump reiteró ayer sus amenazas de “golpear muy duro” a Irán si las autoridades “empezaban a matar” a manifestantes, a lo que el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, reviró que Teherán “está listo para contratacar si vuelve a ser atacado”, y rechazó las declaraciones “intervencionistas y engañosas” de Washington.
“Les hice saber que si empezaban a matar gente, lo cual tienden a hacer durante sus disturbios, porque tienen muchos disturbios, si lo hacen, los golpearemos muy duro”, advirtió el magnate republicano durante una entrevista con el presentador de radio conservador Hugh Hewitt.
Medios locales y comunicados oficiales iraníes han informado que al menos 21 personas, entre ellas miembros de las fuerzas de seguridad, han muerto desde que estallaron las protestas el 28 de diciembre.
Sobre los fallecidos, Trump afirmó: “algunos han muerto por problemas de control de multitudes y otras cosas”, por lo que se abstuvo de responsabilizar al gobierno de la república islámica; sin embargo, advirtió: “si hacen eso, van a tener que pagar un infierno”.
El canciller iraní declaró que su país no quiere una guerra con Israel o con Estados Unidos, pero está listo para contratacar si vuelve a ser atacado, durante una conferencia de prensa en Beirut.
Agregó que las amenazas del magnate son una “clara muestra del odio constante del gobierno de Estados Unidos hacia la gran nación iraní”.
Indicó también que Teherán está dispuesto a negociar con Washington sobre su programa nuclear, siempre que las conversaciones se basen en el respeto mutuo y no en la “imposición” por parte de la administración Trump.
Mientras las protestas desencadenadas por problemas económicos se extienden en todo el país por duodécimo día, el gobierno cortó Internet en todo el territorio.
La ONG de vigilancia de la ciberseguridad Netblocks aseguró que Irán se encuentra “actualmente sometido a un corte de Internet a escala nacional”, basándose en “datos en tiempo real”, y calificó la acción como “una serie de medidas de censura digital contra las manifestaciones”.












