En 2024 y 2025 fueron remitidos a juzgados 25 mil 200 vendedores // Son competencia desleal
Jueves 8 de enero de 2026, p. 29
A pesar de que está prohibido, el comercio ambulante dentro de los trenes del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro persiste, aún con los operativos implementados por el organismo para inhibir esta práctica, por lo que, de acuerdo con el organismo, en 2024 y 2025 se realizaron 25 mil 200 remisiones al juzgado cívico.
En un recorrido por las líneas 2 y 8, se constató la presencia de estos vendedores, conocidos como vagoneros, quienes a gritos recorren los convoyes ofreciendo diversos productos como donas para el cabello y caramelos a 10 pesos, así como botanas e incluso medicamentos, como fue documentado el año pasado en la línea B, luego de que una usuaria grabara con su celular a una ambulante vendiendo paracetamol.
Aunque en las instalaciones del STC hay presencia policiaca, algunos comerciantes logran burlar los filtros y expenden su mercancía sin problema, incluso afuera de los convoyes, en áreas como los pasillos de correspondencia. Es el caso de la estación Chabacano, en el transbordo a la línea 8, donde una mujer ofrece churros con azúcar en una canasta de plástico a 15 pesos el par.
Venta en dos horas
La señora comentó que no paga por instalarse y se mueve de estación en estación cuando los elementos le piden retirarse. Dijo que suele terminar de vender su producto en dos horas.
Pasajeros entrevistados expresaron opiniones divididas respecto de esa actividad, ya que mientras algunos señalaron que representa una fuente de trabajo ante la falta de oportunidades, otros consideraron que resulta incómodo, sobre todo en horas pico, cuando la venta de productos se realiza aunque la saturación en los vagones impida el libre tránsito.
Al respecto, Carlos Daniel Medina, presidente de la Asociación de Permisionarios del STC, señaló que los denominados vagoneros se concentran principalmente en las líneas 2, 8, 3 y B, y consideró que esta situación representa una competencia desleal, ya que los pasajeros adquieren los productos de primera mano y ya no llegan a los pasillos, donde están los locatarios establecidos, quienes pagan una contraprestación por sus espacios.












