Miércoles 7 de enero de 2026, p. 15
El cambio de titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) se originó por deficiencias en la solución de problemas. Si bien la ex titular Armida Zúñiga es “muy competente técnicamente y se apega plenamente al marco regulatorio”, le faltó capacidad política para hacer frente a las necesidades del sector en temas elementales, afirmaron representantes de la industria farmacéutica.
El pasado 1° de enero se concretó la salida de la funcionaria y en su lugar, el secretario de Salud, David Kershenobich, designó a Víctor Hugo Borja, especialista en Salud Pública y Epidemiología. Laboró por más de 20 años en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en diversos cargos, entre ellos, director de Prestaciones Médicas.
Los ejecutivos consultados, comentaron que la labor de Zúñiga “iba bien porque garantizaba que los procesos cumplan con la normatividad. Eso da certeza a la industria”, pero se estaba tomando demasiado tiempo y en algunos temas se requieren soluciones inmediatas. Pusieron como ejemplo la autorización del cambio de presentación de medicamentos (cajas de 14 a 28 pastillas) que en algún momento se requirió por necesidades de las instituciones de salud.
Kershenobich tuvo conocimiento cuando habían pasado algunas semanas, pero diez meses después la Cofepris no había autorizado el cambio y también lo supo el secretario. Otro tema sensible para el plan del gobierno federal en el impulso de la industria farmacéutica fue la obtención del certificado de buenas prácticas de manufactura, el cual puede tardar hasta tres años. En esas condiciones no es posible avanzar en el Plan México que, entre otros objetivos, busca disminuir la dependencia del país del extranjero.
Aunque los ejecutivos comprenden la decisión tomada por Kershenobich, se preocupan porque con Víctor Hugo Borja, “tendremos que empezar de cero en cuanto al conocimiento del sector y las necesidades apremiantes de contar con una agencia reguladora ágil y eficiente”.
Al respecto, Juan de Villafranca, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf), resaltó que los problemas de Cofepris “van más allá de terminar con el rezago en los trámites. Sus acciones tienen que generar confianza dentro y fuera del país para el fomento de la producción, abatir el desabasto y aumentar las exportaciones”. Indicó que es fundamental digitalizar los trámites y la cooperación con otras agencias sanitarias como la FDA.












