Más allá de la opinión sobre Maduro, no se puede avalar una incursión armada, señala la Presidenta
Miércoles 7 de enero de 2026, p. 3
Más allá de la posición que se tenga frente a Nicolás Maduro y el chavismo o la propaganda en torno a Venezuela, no se puede estar de acuerdo con la intervención de Estados Unidos, sostuvo la jefa del Ejecutivo, Claudia Sheinbaum: una cosa es discrepar con ese régimen y otra “es que una potencia, un país, utilice la fuerza para llevarse a un presidente (…) eso no puede aprobarse más allá de la opinión que se tenga de esta persona”.
En una nueva referencia al caso venezolano, la mandataria consideró interesante la postura de Maduro durante la primera audiencia de su juicio en Nueva York, al asumirse como víctima de un secuestro. Consideró que una vez que está en calidad de detenido lo que se puede pedir es un juicio justo en cualquier circunstancia, además de que haya celeridad y justicia en el proceso legal que se le abrió en Estados Unidos.
Nuevamente, a pregunta expresa sobre el riesgo de una intervención de Estados Unidos en México, en el contexto de las afirmaciones del jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, de poder “hacer más” en nuestro territorio, Sheinbaum vio lejana esa posibilidad: “eso no va a ocurrir”. Resaltó que la relación que existe entre la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Departamento de Estado, así como de las secretarías de la Defensa y de Marina con el Comando Sur, es muy buena, en todos los casos hay buena interlocución.
Hacen falta más esfuerzos dentro de Estados Unidos
Sin embargo, Sheinbaum enfatizó en que si bien en Estados Unidos consideran que en México se pueden hacer mayores esfuerzos, de la misma manera su administración estima que ellos también podrían hacer más en materia de seguridad en la lógica de la responsabilidad compartida. Si bien recientemente en Estados Unidos se han realizado incautaciones en el tráfico ilegal de armas hacia territorio mexicano –lo cual se ha reconocido en su momento–, “creemos que todavía ellos deberían hacer más en este tema, porque finalmente los grupos delictivos” se nutren de armas en su territorio.
En su conferencia, la Presidenta cuestionó si en Estados Unidos se hacen los suficientes esfuerzos en el combate al tráfico de drogas, para impedir que llegue a los jóvenes, y en el lavado de dinero. “¿Qué pasa cuando la droga entra a Estados Unidos?, ¿cómo se distribuye?, ¿cómo se vende en las ciudades de Estados Unidos?, ¿cómo se lava el dinero allá? Es algo que también hemos mencionado nosotros, sin dejar de hablar de las responsabilidades que tiene el gobierno de México. Pero del otro lado también hay responsabilidades. Por eso es responsabilidad compartida”.
Reivindicó los principios de la política exterior mexicana, que priorizan la defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. Dijo que estos principios de la diplomacia nacional están plasmados en la Constitución a partir de la doctrina Estrada, por lo que aseguró que es un orgullo para México tener una política exterior tan definida y con tantos principios.
En este contexto, subrayó que, en el caso de Venezuela, sólo el pueblo de ese país es quien tiene la determinación sobre quién gobierna. Si hay problemas ahí para eso está la Organización de las Naciones Unidas, para encauzar conversaciones pacíficas que permitan atender las controversias internas sobre la base de la no intervención.
Si se revisan experiencias anteriores, se cae en la cuenta de que una intervención extranjera no ayuda a promover la democracia. Por ello, México pugna por la cooperación para el desarrollo en la región a partir de las relaciones multilaterales.












