Miércoles 7 de enero de 2026, p. 3
México afirmó ayer ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) que la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano, sin injerencias ni tutelajes externos.
En una sesión extraordinaria del Consejo Permanente celebrada en la sede de la OEA, en Washington, convocada por Colombia para abordar la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela, el representante de México, Alejandro Encinas, expresó la profunda preocupación por las declaraciones de los últimos días que apuntan a una posible expansión de las acciones castrenses a otros países, al advertir que ese escenario pondría en grave riesgo la paz, la estabilidad política y la seguridad de las Américas.
Encinas agradeció a Colombia la convocatoria de la sesión extraordinaria y subrayó que México la copatrocinó para analizar “la agresión militar unilateral ocurrida en Venezuela”, al considerar que estos hechos “demandan una reflexión hemisférica responsable apegada al derecho internacional y orientada a la preservación de la democracia, la paz y la estabilidad de la región”.
Sostuvo que la postura de México es “firme, clara e histórica”, basada en el principio de no intervención y añadió que “la soberanía y la autodeterminación de los pueblos no son opcionales ni negociables”.
Encinas señaló que los hechos registrados en Venezuela vulneran el artículo segundo de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y la Carta de la OEA, además de otros tratados internacionales, y subrayó que “tampoco se trata de hechos que puedan justificarse bajo la legítima defensa”.
Advirtió que los cambios de régimen promovidos por actores externos y la aplicación de medidas extraterritoriales han demostrado históricamente que no generan democracia ni estabilidad.
A su vez, Brasil denunció ayer que la operación militar de Estados Unidos en Venezuela representa una gravísima afrenta a la soberanía de ese país y amenazan a la comunidad internacional con un precedente “extremadamente peligroso”.
Durante la sesión se sucedieron los discursos contra la intervención estadunidense, aunque varios países rechazaron pronunciarse y mostraron en cambio su satisfacción por la captura de Maduro.
Venezuela abandonó la OEA en abril de 2017, pero luego la Asamblea Nacional, en manos de la oposición, desconoció la decisión de Maduro.












