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Ataque sobre Caracas
Apropiarse del oro negro y frenar expansión de China en AL, objetivos
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▲ El secretario de Energía, Chris Wright, se reunirá esta semana con representantes de Chevron, ConocoPhillips y Exxon.Foto Ap
Corresponsales
Periódico La Jornada
Miércoles 7 de enero de 2026, p. 2

Washington y Nueva York. El presidente Donald Trump tiene cita con ejecutivos de las principales empresas petroleras estadunidenses para la próxima semana a fin de implementar lo que él llama “adue-ñarse” de los hidrocarburos de Venezuela, como parte del esfuerzo de apropiarse de los recursos naturales más allá sólo del oro negro del país sudamericano e intentar frenar la expansión de la presencia económica de China en América.

Tal vez lo más notable de la intervención estadunidense en Venezuela, comparado con casi 200 años de injerencia armada en el hemisferio y otras partes del mundo, fue la franqueza del presidente y su gobierno sobre su principal objetivo. No fue rescatar la democracia, derechos humanos, libertad o la amenaza de armas de destrucción masiva, sino “petróleo” y minerales críticos. No hay memoria de una acción imperial tan honesta.

Las gigantescas empresas del petróleo, Chevron, ConocoPhillips y ExxonMobil, tienen programada una reunión con el secretario de Energía, Chris Wright, esta semana, según varios medios, parte del esfuerzo de funcionarios del gobierno de Trump de implementar las declaraciones de su jefe de que Estados Unidos ahora es “dueño” de la industria petrolera venezolana, la cual se encarga de las reservas más grandes del mundo.

Evalúan “oportunidad”

El sector petrolero y otros en Estados Unidos están evaluando cómo abordar esta “oportunidad”. Para Chevron, la única petrolera estadunidense que ha permanecido en Venezuela desde que Hugo Chávez frenó la privatización del sector, tiene la ventaja de que ya está operando en el país y, de hecho, sus inversionistas reaccionaron positivamente a la intervención estadunidense y las declaraciones de Trump subiendo el valor de sus acciones 5 por ciento el lunes. Otras empresas estadunidenses de perforación y mantenimiento gozaron de un incremento en sus acciones de hasta 9 por ciento, reportó el New York Times este lunes.

Pero otras empresas petroleras, según analistas del sector, procederán de manera más cautelosa, ya que estarán evaluando las condiciones para hacer las inversiones multimillonarias que el gobierno y expertos dicen se requieren para levantar la industria petrolera de Venezuela. Más aún, el precio internacional del crudo está en uno de sus puntos más bajos como resultado de sobreproducción mundial. Ejecutivos han indicado que se requiere una mayor estabilidad política en ese país antes de arriesgar miles de millones de dólares en inversiones.

De hecho, el gobierno de Trump ha indicado que está contemplando ofrecer “garantías” y subsidios para incentivar a estas empresas a regresar a Venezuela, sin precisar cuánto del tesoro público se dedicará a ese propósito.

Pero todos estos problemas inmediatos no han detenido a Trump a proceder públicamente y en privado con el objetivo central de la intervención militar en Venezuela y el secuestro de su presidente. “Las empresas petroleras estaban absolutamente enteradas de que está-bamos pensando hacer algo. Pero no les dijimos que lo íbamos hacer”, comentó Trump a NBC News. Agregó que espera que las firmas estadunidenses podrán incrementar las producción de crudo de Venezuela en los próximos 18 meses. “Creo que lo podemos hacer en menos tiempo que eso, pero será mucho dinero, un monto tremendo de dinero tendrá que ser gastado y las empresas petroleras lo gastarán, y se los rembolsaremos nosotros o a través de los ingresos”. Algunos cálculos son de más de 100 mil millones de dólares que se requieren para cumplir con las metas de Trump.

Los ejecutivos de Chevron, ConocoPhillips y ExxonMobil no han tenido conversaciones sustantivas con el gobierno estadunidense sobre nuevas inversiones en Venezuela, informaron a la agencia Reuters. Sin embargo, podrían estar armando eso en público como parte de alguna negociación con el fin de obtener mayor asistencia financiera de Washington para proceder en Venezuela.

“Todas nuestras firmas petroleras están listas y dispuestas a hacer grandes inversiones en Venezuela para reconstruir su infraestructura de petróleo, la cual fue destruida por el régimen ilegítimo de Maduro”, aseguró Taylor Rogers, un vocero de la Casa Blanca. Pero ése aún no es el mensaje de las empresas.

“Estados Unidos es ahora el productor más grande del mundo, y el mundo está suficientemente inundado en petróleo, a tal punto que el precio base del Brent estaba cerca del nivel más bajo en cinco años la semana pasada”, escribe el especialista en divisas Karthik Sankaran en Responsible Statecraft. “Mientras tanto, la combinación de la dinámica de oferta-demanda en los mercados de petróleo globales y la escala de la inversión requerida para restaurar la producción petrolera de Venezuela ha llevado a una cautela entre las principales petroleras sobre las oportunidades que supuestamente les están entregando”.

Además del oro negro, el gobierno de Trump también habla de los “otros recursos” que quiere en Venezuela y, por cierto, en América Latina. Vale recordar que la general Laura Richardson, la ex comandante del Comando Sur de Estados Unidos durante el gobierno de Joe Biden, dejó claro hace dos años que “la región está repleta de recursos y estoy preocupada por la actividad maligna de nuestros adversarios, que se están aprovechando de eso, pretendiendo que están invirtiendo cuando en los hechos están extrayendo”. Ese mismo lenguaje lo está empleando ahora el gobierno de Trump. De hecho, el argumento para conquistar Groenlandia se justifica así, lo cual subrayó el republicano al explicar los objetivos del ataque a Venezuela y adueñarse de sus recursos: “los necesitamos”.

“Amenaza asiática”

Entre las principales justificaciones de la respuesta bélica en la región está que “este hemisferio es nuestro”, bajo la renovada Doctrina Monroe y que, por lo tanto, se debe expulsar a los “adversarios” y “competidores”, empezando por el que más les asusta: China.

El país asiático “es el socio comercial más grande de América Latina, con el comercio bilateral excediendo los 500 mil millones de dólares en 2024”, reportó Financial Times esta semana. El rotativo señala que, horas antes de su secuestro, Nicolás Maduro estaba en una reunión con un enviado del gobierno chino. Más aún, unos días antes, Venezuela había firmado un enorme contrato sobre petróleo con China. Informó que esa nación fue la mayor compradora de crudo venezolano el año pasado, con un promedio de 396 mil barriles al día. Pero eso representa menos de 5 por ciento de las importaciones totales de crudo de China. Además, Pekín ha invertido miles de millones de dólares en el sector petrolero, reporta Reuters, algo que probablemente no recuperará de Estados Unidos.

“China es el factor económico dominante” en Sudámerica, afirmó el profesor Miguel Tinker Salas, experto en la región. “No vas a convencer a Lula de que deje de vender soya a China. La realidad es que Estados Unidos no lo comprará. No vas a convencer a Argentina, sin importar cuánto quiere Milei a Trump, de dejar de vender trigo o soya a China. Esa es la realidad, como es el caso de Chile y el cobre”, afirmó.

Queda al descubierto que para Estados Unidos la lucha contra el narcotráfico o gobiernos “autoritarios” y la defensa de la “democracia” son temas secundarios ante el petróleo, minerales críticos y China.