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El CI reconoce la labor de fotorreportera de Elsa Medina con una retrospectiva
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Sputnik, de Elsa Medina, forma parte de la exposición Reminiscencias, que presenta material de la fotógrafa, para quien su etapa en La Jornada fue “la más importante”.Foto Imagen cortesía de la artista
 
Periódico La Jornada
Martes 6 de enero de 2026, p. 5

La fotógrafa Elsa Medina (Ciudad de México, 1952) trabajó en medios impresos de reportera gráfica durante 14 años, por lo que el Centro de la Imagen (CI) la invitó a exponer su trabajo periodístico. En vista de que desde hace 25 años Medina no ejerce el fotoperiodismo, aunque ha hecho “muchas otras cosas”, la exposición Reminiscencias se convirtió en una mirada retrospectiva de su tiempo en el quehacer fotográfico. Comprende más de 130 obras, entre fotografías, fotolibros, videos y material hemerográfico que revelan la diversidad de su trabajo. Fue curada por la propia Medina y la especialista Eugenia Macías, quien “supo interpretar mi trabajo”.

Respecto de su trabajo de reportera gráfica, Medina afirma que su formación “más importante” fue en el diario La Jornada, al que ingresó en 1986, y estuvo en diferentes periodos.

“Fue un privilegio estar en aquella época. Tener la posibilidad de dar un punto de vista con la foto, que no es fácil”. Luego, laboró en El Sur, periódico de Guerrero, y a partir de 1997 fue corresponsal de La Jornada en Tijuana. Dichas experiencias le dieron “un panorama muy amplio del fotoperiodismo y del periodismo en sí”.

Medina estudió diseño industrial, y al mismo tiempo tomó algún taller de fotografía, sin pensar nunca en ejercer el oficio. De adolescente, su familia la mandó a casa de unos tíos en Tijuana con la idea de que aprendiera inglés. Ingresó a la Universidad Estatal San Diego, donde, entre otras cosas, estudió fotografía durante cuatro semestres, y aprendió a revelar. En Tijuana también comenzó a trabajar en una empresa que le encargaba fotos relacionadas con la arquitectura.

De regreso a la Ciudad de México, entró a trabajar a un despacho de diseño, donde también hacía foto. En 1980 laboró en el Consejo Nacional de Población, trabajo relacionado sobre todo con las comunidades indígenas. Luego, en la alcaldía La Magdalena Contreras, donde retrataba las construcciones y diseñó el periódico La Voz de Contreras.

Su ingreso al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) y su paso por los Talleres Libres de Fotografía impartidos por Nacho López afianzaron su vocación. “Era lo que necesitaba: hablar de contenido. Aprendí muchas cosas que me han servido, aunque ya no las hago”.

Al estar en el CUEC empezó a circular La Jornada. Uno de sus compañeros, Andrés Garay, ingresó al diario. Era un momento en que “todos queríamos hacer fotoperiodismo. De hecho, tuvimos un grupo llamado Nahual, cuyos integrantes íbamos a las marchas. También viajamos a un festival de teatro en Xalapa. Entre todos criticábamos y defendíamos las fotos”.

Elsa Medina tuvo que renunciar al trabajo de fotoperiodista. Con el permiso de su madre, documentó las etapas de su enfermedad, segmento presente en Reminiscencias.

En tres ocasiones ha recibido la beca del Sistema Nacional de Creadores. En 2015, fue galardonada con la Medalla al Mérito Fotográfico otorgada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Varias de sus series han resultado en libros. “Lo último que he hecho de tipo documental, que esperemos se haga un libro, fue en Chichén Itzá, adonde fuimos invitados 10 fotógrafos a registrar lo que quisiéramos y cómo quisiéramos. Fotografié con Luna llena en la noche”, señala. Tres imágenes de este proyecto están presentes en la exhibición. Un próximo proyecto será sobre su bisabuela, que era de Mulegé, Baja California.

En un cuadernillo digital del CI, el crítico Miguel Ángel Quemáin escribe que las fotografías incluidas son “una gran crónica de la propia vida y un cúmulo enorme de casualidades, golpes de suerte, impresiones de grandes impactos totalizantes del horizonte enfrentado, de la atmósfera envolvente y del paisaje, siempre cargado de notas oníricas que permiten que la temporalidad se amplifique, despojada de los rigores del calendario para asentarse en las determinaciones de un tiempo interior, contemplativo y al mismo tiempo con una poderosa concreción”.

Esta selección de fotografías es una muestra de “cómo una artista logra ver detrás de las cosas y no se deja convencer por la primera evidencia que ofrecen los objetos, obstinándose hasta encontrar el conjunto de posibilidades y de lecturas que los conforman”.

Elsa Medina: Reminiscencias permanecerá hasta febrero en el CI (Plaza de la Ciudadela 2, Centro). Entrada gratuita.