Lunes 5 de enero de 2026, p. 13
Michelle Ravell, enfermera mexicana, pasó 26 días en Gaza desde el momento en que estalló la contraofensiva de Israel en octubre de 2023 hasta que el grupo de cooperantes internacionales que estaban con ella pudieron ser evacuados y trasladados a Egipto. Insomne en la colchoneta que compartía en el refugio con otra mujer y su pequeña hija, cada noche sintió que en ese momento podía morir. Cada día había menos agua y menos alimento. Pero si Médicos sin Fronteras (MSF), la organización a la que pertenece, le propusiera regresar ahora a Gaza, “me iría en ese mismo momento”.
Piensa lo mismo que el doctor Homero de León, quien participó en tres misiones humanitarias en la zona asediada. En Jan Yunis dirigió el área materno-infantil del hospital Nasser. Apenas regresó en octubre del año pasado y se declara listo, si es enviado nuevamente.
Pero toda esta disposición y el aporte indispensable que significa el proyecto de esta organización para los palestinos de Gaza está en riesgo de ser bloqueada por la decisión de Israel, lo mismo que el presupuesto disponible para 2026. El organismo no gubernamental ha comprometido entre 100 y 120 millones de euros para su respuesta humanitaria en Gaza.
Apoyo esencial
“Si MSF pierde el acceso a Gaza en 2026 por decisión de las autoridades israelíes, una gran parte de la población de la franja perderá el acceso a atención médica crítica, agua y apoyo vital. Las actividades de MSF llegan a casi medio millón de personas. Su apoyo es esencial ante un sistema de salud devastado”, advierten en un comunicado emitido el pasado 22 de diciembre. A la fecha siguen intentando “un diálogo constructivo” con las autoridades israelíes para salvar la situación.
De León, titulado como médico general, ha visto todo tipo de tragedias y atrocidades en sus misiones de Gaza, pero decide representar todas ellas con una imagen que –dice– nunca olvidará. Es una foto que muestra un trasfondo de escombros y en primer plano, sentado en un trozo de cemento y hierros retorcidos, un niño no mayor de siete años, con su camisetita roja, las manos en las rodillas y la cabeza erguida, mirando al vacío. Inmóvil.
“Pasé por ahí en nuestro vehículo. Por alguna razón tuvimos que detenernos y permanecimos un buen rato. En todo ese tiempo no hizo un solo movimiento, como de piedra. ¿Qué sentía? ¿Qué pensaba? ¿Qué impacto está teniendo todo esto en la salud mental de la población infantil? Yo creo que de todos los recuerdos, ese es el que más me pesa”, relata.
Tiene 37 años. Es de Monterrey. De vuelta de su último servicio en Gaza, apenas a fines de octubre, trajo lo único que podía sacar del territorio: un pequeño llavero que le regaló la madre de un niño con desnutrición severa al que lograron salvarle la vida. Era el llavero de su casa. Tenía un mensaje inscrito: “Ojalá no nos olvides y algún día regreses”.
La labor de MSF se sostiene con el trabajo de mil 200 profesionales gazatíes y un número fluctuante de 200 cooperantes extranjeros.
José Luis Michelena, director ejecutivo de MSF México, explica que “el acuerdo entre Estados Unidos e Israel de un cese al fuego y apertura para el ingreso de la ayuda masiva que se requiere con urgencia no se ha cumplido y con la llegada del invierno las penurias se han agravado. Entre los miles de desplazados empiezan a ocurrir muertes por frío”.
Alemania: primero los burros
Michelena dice que “antes del 7 de octubre de 2023 había 39 hospitales y centros de salud. Sólo quedan de pie con sus capacidades mermadas pero funcionales los dos más grandes, el Nasser y Al Aqsa, que son públicos, y cuatro privados. Hay otros 18 hospitales de pie, funcionando a medias, y otros 18 destruidos en su totalidad”.
Además, detalla, no hay equipos de diálisis, ni incubadoras, ni vacunas suficientes. No se puede atender el problema de la malnutrición. Personas amputadas que requieren segundas y terceras cirugías, que no pueden realizarse. Está prohibido el instrumental para la fijación en casos de fracturas, lo que deja a miles sin rehabilitación (hay 6 mil 500 amputados, de los cuales 25 por ciento son niños).
Sin embargo, su labor podría acabarse a partir de este inicio de año si MSF pierde su registro para operar en Gaza y en Cisjordania.
Los brutales recortes de financiamiento de los organismos internacionales, estatales o independientes han obligado a la comunidad de instituciones humanitarias, estatales o privadas a entablar una discusión sobre cómo “resetear” todo el sistema de ayuda humanitaria para mantenerlo a flote.
Se calcula que desde la desaparición de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), el factor más visible, pero no el único, el financiamiento de organizaciones humanitarias se contrajo entre 34 y 45 por ciento. En un estudio realizado en conjunto por MSF y el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria se plantea la necesidad de “reinventar estas instituciones de manera radical”.
Destacan dos de las propuestas de este estudio para el “reseteo” de los organismos: centrar la inversión más en la periferia que en el centro y que los organismos acepten jugar un papel más político, desde luego respetando la neutralidad debida.
Los países que más han recortado sus presupuestos para ayuda humanitaria son los más ricos del planeta: Estados Unidos, Alemania, organismos de la Unión Europea, Canadá, Noruega y Francia.
Michelena cuenta que se ha tenido que reconocer que el recorte de fondos y el abandono de los gobiernos más ricos “no es coyuntural y no todo tiene que ver con Trump” sino que son las nuevas condiciones que van a prevalecer a largo plazo.
En la búsqueda de nuevos ángulos se armó el proyecto, con MSF y otros organismos, para la evacuación de 18 mil personas de Gaza con necesidades médicas urgentes para que sean atendidos en otros países.
México aceptó participar y el proceso ya está en marcha. Los países que acogerán el mayor número de palestinos son Jordania, Egipto, Turquía y los Emiratos Árabes. También Túnez y Brasil. En el otro extremo, Francia recibirá a tres. Y Alemania, cero.
Y es que el gobierno de Friedrich Merz tiene otras prioridades: como parte de un programa para asegurar la no extinción de cierta raza de burros nativos de Palestina, ha llevado a Alemania varios ejemplares. Pero ningún ser humano.












