Usaban la embajada en México
Los acusados son Nicolás Maduro, su esposa, su hijo, Diosdado Cabello, Rodríguez Chacín y el capo del Tren de Aragua Héctor Rusthenford Guerrero
Domingo 4 de enero de 2026, p. 6
Un gran jurado estadunidense imputó penalmente a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y a cinco personas de su círculo más cercano por los supuestos delitos de narcotráfico, terrorismo, conspiración y usos de armas de guerra, ante la corte del distrito sur de Nueva York. Para el trasiego de narcóticos entre 2006 y 2008, Maduro habría utilizado el territorio mexicano bajo la cobertura de la delegación diplomática venezolana.
Están incluidos en esa acusación, presentada en 2020, Diosdado Cabello Rondón, ministro del Interior de Venezuela; Ramón Rodríguez Chacín, capitán de navío retirado y ex ministro del Interior; Cilia Adela Flores de Maduro, esposa del mandatario; Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo del gobernante y conocido como Nicolasito o El Príncipe, y Héctor Rusthenford Guerrero Flores, Niño guerrero, jefe de la banda criminal Tren de Aragua, según un documento judicial.
En la acusación se afirma que por más de 25 años, entre 1999 y 2025, “los líderes de Venezuela han abusado de sus posiciones de confianza pública y corrompieron a instituciones que una vez fueron legítimas para importar toneladas de cocaína en Estados Unidos”, encabezados por Nicolás Maduro, primero como diputado de la Asamblea Nacional, luego en su puesto de canciller, después como vicepresidente y, finalmente, desde la presidencia de la república bolivariana y “actual mandatario de facto”.
El Gran Jurado sostiene que Maduro, Cabello y Rodríguez se habrían asociado con “narcoterroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el cártel de Los Zetas y el Tren de Aragua (TdA)”.
Maduro, “como el ex presidente (Hugo) Chávez” y “ante él”, afirma el texto, “participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción en la que poderosas élites venezolanas se enriquecen mediante el narcotráfico y la protección de sus socios traficantes de drogas. Los beneficios de esa actividad ilegal fluyen hacia la corrupción civil, militar y los funcionarios de inteligencia, que operan en un sistema de mercenazgo dirigido por el cártel de Los Soles” Una referencia a la insignia del sol colocada en los uniformes de altos oficiales militares venezolanos.
“Entre 2006 y 2008, mientras actuaba como ministro de Relaciones Exteriores, Maduro Moros vendió pasaportes diplomáticos venezolanos a individuos que conocía como narcotraficantes para ayudarlos a mover la droga de México a Venezuela bajo cubierta diplomática.
“Cuando los traficantes necesitaban mover la droga desde México hacia Venezuela, Maduro Moros facilitó el movimiento de aviones privados bajo cobertura diplomática para garantizar que los vuelos fueran recibidos sin escrutinio de las fuerzas del orden o los militares”. En estas ocasiones, Maduro “llamó a la embajada de Venezuela en México para informar de una misión diplomática. Luego, mientras los traficantes se reunían con el embajador venezolano en México (…) su avión fue cargado con la droga”, para luego regresar a Venezuela, afirma el documento.
Cilia Flores “aceptó sobornos”, afirman
La esposa del mandatario venezolano, Cilia Flores, habría aceptado “cientos de miles de dólares en sobornos” como mediadora entre un gran narcotraficante y el director de la oficina Antidrogas de Venezuela, Néstor Reverol Torres –acusado por narcotráfico en Nueva York en 2025–, quien también habría sido sobornado para garantizar el paso seguro de los vuelos que transportaban estupefacientes.
Entre 2004 y 2015, Maduro y su esposa “trabajaron juntos para traficar cocaína” y mantuvieron “sus propios grupos de bandas patrocinadas por los estados conocidos como colectivos, para facilitar y proteger su operación de tráfico de drogas”, en este contexto habrían ordenado “secuestros, palizas, asesinatos contra los que les debían dinero de la droga o quienes socavaron su tráfico de drogas, incluyendo el asesinato de un capo local en Caracas, Venezuela”.
Ministro chavista
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, habría trabajado entre 2003 y 2011 “con un grupo de narcotraficantes colombianos para despachar contenedores de narcóticos en buques”, que llevaron hasta 20 toneladas en cada viaje a los puertos de México, y, finalmente, a Estados Unidos “protegidos en Venezuela por militares venezolanos, referidos como ‘los generales’”.
Bajo su gestión como director de la agencia de inteligencia militar, en 2006, “enviaron más de 5.5 toneladas de cocaína de Venezuela a México en un avión DC-9 (…) a través del hangar reservado para el presidente venezolano en el aeropuerto internacional Simón Bolívar, de Maiquetia”.
Pero, “pese al pago de sobornos para la aprobación del plan de vuelo, (…) cuando el avión aterrizó en el aeropuerto de Ciudad del Carmen, Campeche, las autoridades mexicanas incautaron más de 5.5 toneladas de cocaína”.
En septiembre 2013, pocos meses después de que Maduro tomó posesión del cargo de presidente, 1.3 toneladas de cocaína “enviada por funcionarios venezolanos” fueron confiscadas en un vuelo comercial en París.
A raíz de la incautación, Maduro habría instruido a sus socios “utilizar otras rutas” para enviar cocaína, al tiempo que autorizó la detención de ciertos militares y funcionarios venezolanos, en un esfuerzo por desviar el escrutinio público y policial sobre su persona.
El ex capitán vinculado con El Chapo y a las FARC
El capitán retirado Ramón Rodríguez Chacín está acusado de ser vínculo entre las FARC y el gobierno venezolano para operaciones conjuntas de narcotráfico. Menciona que, en 2011, Joaquín El Chapo Guzmán financió laboratorios de cocaína en Colombia, que fue transportada bajo la protección de las FARC a Venezuela.
Cocaína en un avión de la empresa petrolera
Nicolás Ernesto Maduro Guerra habría coordinado personalmente entre 2024 y 2025, con apoyo de un capitán de la Guardia Nacional, el cargamento de cocaína en un avión de la empresa estatal Petróleos de Venezuela, en la isla de Margarita “a veces con la ayuda de sargentos, con grandes paquetes envueltos en cinta que el capitán entendió como drogas”.
Según transcripciones de conversaciones grabadas por la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) en 2015, Maduro Guerra y dos parientes suyos, Efraín Campo Flores y Francisco Flores de Freitas –ambos condenados en 2016 en Nueva York por narcotráfico– hicieron planes para enviar cargamentos de cocaína desde el “hangar presidencial” de Maiquetía.
Supuestamente dijeron que estaban en “guerra” con Estados Unidos, hablaron del cártel de Los Soles, discutieron una conexión con un comandante de las FARC e indicaron que estaban tratando de recaudar 20 millones de dólares para la campaña de Flores a la Asamblea General.
El mayor traficante
Según la acusación, el cabecilla del TdA, Guerrero Flores, habría trabajado con “el mayor narcotraficante de Venezuela, Walid Makled”, cuyos cargamentos de cocaína fueron protegidos por “miembros del régimen venezolano” en su transporte hacia México y Estados Unidos.












