La cantautora santiaguina lanza el álbum La primera luz // Se presentará el 17 de enero en la CDMX
Sábado 3 de enero de 2026, p. 7
Camila Moreno, chilena nacida en Santiago en 1985, es una maestra de las reflexiones existenciales dentro de un cotidiano filosófico.
“Parece una abstracción”, pensará el respetable lector, pero es una forma de adjetivizar el mood actual que vive esta cantautora conocida por fusionar folk, rock y electrónica… música de autor y canción profunda, tanto como ella, que se erige en cada pieza, pensamiento, acción, estrofa o armonía.
Destacó desde 2009 en la escena independiente con su disco debut, Almismotiempo, que fue nominado al Grammy Latino. Produjo luego Panal, con el que salió del concepto de ‘cantautora’ y acercándose a sonoridades estilo Radiohead, Bjork o PJ Harvey. Solidificó su camino con sus álbumes Mala madre y Rey, que fueron recibidos con los brazos abiertos por sus composiciones sencillas pero poderosas. Su activismo cultural evoca a nombres inolvidables como los de Violeta Parra, y sobre todo, de Víctor Jara.
La creativa reconoce que la música chilena de autor, en general, es melancólica y muy poética. Y aunque hay una singularidad en cada uno de los artistas, se puede denotar una oscuridad.
“Chile tiene grandes poetas. Y éstos tienen un dolor, algo ligado al sufrimiento, pero que al final pueden transforman en paisajes”, asegura en entrevista con La Jornada.
Camila habla con este medio por su quinto disco, producido en México por Adán Jodorowsky. En la placa, que presenta en concierto este 17 de enero en el Teatro Benito Juárez en la CDMX, hace un recorrido lírico por las historias que inspiran su cotidianidad. Habla de maternidad, de muerte, de amor y de desamor... Es una placa sencilla pero abisal: “Un trabajo muy personal de cuatro años. Es mi disco más personal hasta la fecha. Es como una confesión, un retrato que tuvo que ver con el encierro de la pandemia, de cuando sólo lavabas los platos, colgabas la ropa, y cocinabas, y con eso abrazar a la oscuridad y encontrar una primera luz. Es algo íntimo. Una bitácora de los pasados cuatro años de mi vida”.
La primera luz, que también se presenta como un video documental, está disponible para su descarga gratuita en el sitio de la artista.
Es su entrega musical después cuatro años y cuenta con 10 temas originales, en los cuales se encuentran piezas lindas como Fuga, Vapor, Irreversible o Madre nunca, niña siempre. Es un trabajo “intencionalmente acústico y análogo”, que tiene como resultado un sonido “cálido y crudo, desenfadado y desnudo”.
En Chile, asevera la creativa, “vivimos como en una isla al fin del mundo. Un país que parece que se está cayendo por el abismo y hay una oscuridad particular con nosotros. Una geografía, pero también una singularidad en cada uno de los cantautores. Chile es un país de idiosincrasia que yace en la poesía. Si hay algo que el mundo ha reconocido es eso; así como una relación importante con el dolor y el sufrimiento, con lo cual los poetas han de transformar al mundo, a través de la palabra”.
A esa oscuridad o luz, Camila no le otorga un juicio moral. “Así como hay una primera oscuridad hay una primera luz. Y ambas son necesarias. Este disco tiene que ver con abrazar ambos lados. También se cuestiona sobre la muerte y la posibilidad de la creación de un nuevo mundo”, comenta la artista y añade: “Hay una sombra que se atraviesa y se encuentra una pepita de incandescencia”.
Un aspecto que destaca en este álbum son los videos que acompañan a cada tema, ya que podrá verse “como una unidad que se completa al verlo y escucharlo”, comparte Camila. “Ahí se encuentra un imaginario de doblar el tiempo y también de vivir el dolor de la mano del humor, sin tanta gravedad. Nace luego de atravesar un periodo de lobreguez y en el que se descubre un granito brillante. Algo que llama e inunda... Ese es el espíritu del álbum”.
Abunda: “en este trabajo hay catarsis pero también oficio de artesanía. De una conciencia de muchos años de sonar.”
Comenta que a cada canción se le hizo un video, hechos en planos secuencias, es decir, con una toma larga sin cortes. “Es un documental abstracto o no se dónde encasillarlo. Salió ya por YouTube. Siempre quise retratar a la imagen que acompaña al disco. Y todos los videos tienen que ver con una acción cotidiana que está interrumpida por algún elemento surreal, que en realidad son el pensamiento de la protagonista; es meterse en la vida cotidiana de una persona”.
Colaborar con Jodorowsky
Reconoció la gran experiencia que le dejó trabajar en nuestro país con Jodorowsky: “Ir a grabar con Adán a México tiene que ver con una claridad sobre cómo quería que sonara el álbum. También hay un trabajo que, si bien está conducido por una pizarra emocional, también hay algo muy técnico que tiene que ver con el oficio de hacer música y con mucho amor. Es un viaje hacia las profundidades, a ser madre, al amor y desamor, al erotismo.”
Agrega: “Adán tiene mucho oficio, mucha claridad a la hora de producir. Además es muy respetuoso, muy amoroso en el estudio. Yo, por mi parte, cuidé que no tuviera grandes fuegos artificiales para que fuese un trabajo sobrio y cálido, y él logró entender eso. Por eso estoy contenta con el resultado, reflejó los años que llevo haciendo esto.”
–¿Cómo se le hace para hacer giras y ser mamá?
–Ser cantautora “es como cualquier otro trabajo. Cualquier otra madre que trabaja sabe que no es fácil. En mi caso tiene que ver con moverse de ciudad, pero eso es sólo una parte: la promoción. Por lo menos, no vivo de giras. Tengo periodos de tours y conciertos puntuales, y muchas veces llevo a mi hijo y otras no. Me organizo con su padre, y él sabe que mi trabajo es así, que mamá se tiene que ir y luego volver. La verdad siempre quiere ir, porque piensa que una gira es estar de vacaciones”.
Camila por ahora está de gira pero al mismo tiempo, creando su nuevo material. Afirma que está “deseosa de tocar en vivo (la canción que abre el disco) La primera luna”.
Viene con su banda para tocar esa y rolas de sus otros discos. Camila Moreno se estará presentando en vivo en el Teatro Benito Juárez el 17 de enero de 2026 a las 20 horas. Los boletos ya están a la venta a través de Passline y en el recinto, ubicado en calle Villalongin 15, colonia Cuauhtémoc, Ciudad de México.












