Informalidad, asignatura pendiente // ¿Quién resolverá el rezago histórico? // ¿Alito “sorprende”?; es un gánster

e acuerdo con el registro oficial de la Secretaría del Trabajo, en el primer año de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se generaron 973 mil empleos formales, lo que constituye un récord para un periodo similar en sexenios anteriores. Así, al cierre de julio pasado, los trabajadores inscritos en el Instituto Mexicano del Seguro Social sumaron 23 millones 600 mil, en números cerrados, amén de registrar una tasa de desocupación de 2.6 por ciento de la población económicamente activa (PEA), al tiempo que la tasa de subocupación se redujo un punto porcentual.
Comparativamente, en el primer año de gobierno de Vicente Fox se cancelaron 227 mil empleos formales; en el de Felipe Calderón se sumaron 529 mil; en el de Enrique Peña Nieto, 463 mil, y en el de Andrés Manuel López Obrador, 342 mil.
Así, el primer año de gobierno de la presidenta Sheinbaum resulta ser el mejor en generación de empleo formal, al menos de los pasados cinco sexenios. Sin embargo, tras la buena nueva subsiste una severa realidad histórica que a lo largo de los años, lejos de resolverse o cuando menos atenuarse, permanece sin que aparentemente a nadie le interese por ser parte “de lo cotidiano”, en el que sobrevive un grueso sector de la población.
En México, la PEA suma alrededor de 62 millones de personas, de tal suerte que sólo 38 de cada 100 mexicanos han logrado emplearse en el sector formal de la economía; los 62 restantes sobreviven en la informalidad, sin mayor oportunidad de “colarse” a la formalidad, con todo lo que, social y económicamente, ello implica.
La Jornada (Clara Zepeda) lo informa así: “La ocupación laboral en México aumentó en julio de 2025, de la mano del repunte del empleo informal, y en donde los micronegocios proliferaron, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, se estimó que la población ocupada en el país ascendió a 60.8 millones de personas en julio de 2025, lo que representó la creación de 632 mil 592 plazas laborales con respecto a junio pasado, su mejor avance en un año”.
Algo más: “sin embargo, cerca de 34.12 millones de personas tuvieron un empleo informal a julio del presente año, 1.17 millones más frente a los 32.95 millones que se contabilizaron en junio. Por su parte, la ocupación formal ascendió a 26.7 millones en julio, 534 mil 49 plazas laborales menos con respecto al sexto mes de 2025, cuando se registraron 27.21 millones de personas (estas últimas cifras no coinciden con el registro oficial de la Secretaría del Trabajo). Así, la tasa de informalidad laboral se ubicó en 56.1 por ciento en julio, mientras en junio fue de 54.4 por ciento y en julio de 2024 de 54.5 por ciento El Inegi estimó que el empleo en los micronegocios fue el que más aumentó, al reportar un incremento de 797 mil 226 puestos, de los cuales, en micronegocios sin establecimiento sumaron 509 mil 706 personas, mientras en los que tienen establecimiento, 287 mil 520”.
El propio Inegi da cuenta de que al cierre del segundo trimestre de 2025, la tasa de ocupación en el sector informal fue de 28.9 por ciento de la población ocupada, la más elevada desde el tercer trimestre de 2012, en tanto que en igual periodo, la tasa de informalidad laboral (que considera a la población de 15 años y más) fue de 54.8 por ciento, que si bien contrasta positivamente con el más elevado de este registro (cuarto trimestre de 2009, con una tasa de 59.8 por ciento), no revela mejoría sustancial; por el contrario, los más recientes resultados confirman que la informalidad en el país es una asignatura pendiente y una dura realidad de las que, al parecer, nadie está dispuesto a resolver.
Las rebanadas del pastel
¿Asombro? ¿Perplejidad? A estas alturas, lo único que sorprende es que todavía alguien se “sorprenda” del proceder del gánster Alito Moreno, porque siempre ha sido “un porro, autoritario e hipócrita” (Sheinbaum dixit). Denunciado por todo tipo de tropelías, corruptelas, enjuagues y excesos, permanece intocado y además goza de fuero. ¿Quiénes lo han permitido? No culpen a terceros, porque el sistema político se lo ha facilitado, y no de ahora. El problema es que la permanente amenaza de juicio de procedencia sólo se ha quedado en eso, y ahí están los resultados. Pierden el tiempo quienes esperan que el mafioso “cambie de actitud”, de tal suerte que es tiempo de proceder con el desafuero. De otra manera, el impresentable campechano, un lastre para la democracia, seguirá en lo suyo. Entonces, Alito fuera del Senado y adentro de la cárcel.
Twitter: @cafevega