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Caricaturistas precursores de la Revolución Mexicana II
 
Periódico La Jornada
Domingo 19 de abril de 2026, p. a12

La Revolución Mexicana, como periodo histórico, es muy amplia por sí sola si se consideran sus antecedentes, con los intelectuales contestatarios durante el porfiriato (1876-1911), las revueltas armadas posteriores a 1910, el fin del caudillismo y la institucionalización de las ideologías del movimiento: plasmadas, sobre todo, en la Constitución de 1917 y en la fundación del Partido Nacional Revolucionario, en 1929.

No obstante, para comprender con mayor precisión las causas que impulsaron al pueblo mexicano a tomar las armas, basta con analizar la producción periodística de la época. Desde finales del siglo XIX y hasta comienzos del XX, la prensa opositora expresó un fuerte descontento hacia el régimen de Porfirio Díaz. A través de textos y caricaturas políticas, estas publicaciones adoptaron un tono crítico.

En este contexto, el dibujante mexicano Rafael Barajas Durán, conocido como El Fisgón, presenta en el segundo volumen de Caricaturistas precursores de la Revolución Mexicana (Fondo de Cultura Económica) una continuación de su trabajo previo, centrado en El hijo del Ahuizote. En este segundo número, el autor ofrece tanto una aproximación biográfica como un análisis de los temas tratados por las revistas El Colmillo Público, cuya circulación comenzó en septiembre de 1903, y El Ahuizote Jacobino, publicado por primera vez en enero de 1904.

Ambas editoriales siguieron el estilo de El hijo del Ahuizote –cerrado tras un golpe del gobierno, en febrero de 1903–, así como otras publicaciones antiporfiristas, por lo que su historia, y la de sus dirigentes, estuvo plagada de desacuerdos con las autoridades.

Desde la introducción, El Fisgón explica la naturaleza de esos tres medios de comunicación, los cuales “jugaron un papel fundamental en la gestación de la Revolución Mexicana. En las páginas de estos semanarios se hizo crítica sistemática del largo régimen de Porfirio Díaz, se construyó una narrativa contra la dictadura, se configuró el imaginario contra el tirano, se organizó el pensamiento revolucionario y se propusieron proyectos alternativos de nación”.

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▲ Con este título, El Fisgón, dibujante de La Jornada, da continuidad a su trabajo anterior, centrado en El hijo del Ahuizote. Foto Caricaturas tomadas del volumen

Asimismo, es relevante apuntar que en este volumen Rafael Barajas no sólo se dedica a analizar el contexto sociohistórico en el que de desarrollaron estas revistas, sino que explica aspectos como el uso de la propaganda y la relevancia en el tratamiento de la imagen pública mucho antes de la existencia de las redes sociales.

Barajas enfoca sus observaciones en un tema que los gobernantes y los directivos de las tres publicaciones tampoco ignoraron: no todos sabían leer en México. “En el porfiriato, el hábito de la lectura creció de manera importante; sin embargo, el analfabetismo y el analfabetismo funcional fueron siempre muy altos, de modo que en el debate político los símbolos y las imágenes jugaron un papel esencial”.

Lo anterior demuestra por qué la caricatura política tuvo tanto éxito en el país, pues quienes las elaboraban tenían en mente la necesidad de comunicar su mensaje de manera sencilla. Esto explica también la razón por la que Díaz, quien buscaba cuidar su imagen, confrontaba a quienes la juzgaban y ridiculizaban.

Caricaturistas precursores de la Revolución Mexicana II: El Colmillo Público y El Ahuizote Jacobino aclara que el levantamiento armado de 1910 no surgió de la nada, sino que les precedieron el descontento social, la censura de intelectuales liberales y el encarcelamiento de quienes pensaban distinto al dictador.

Autor: Rafael Barajas Durán (El Fisgón)

Editorial: FCE

512 páginas

librisjornada@gmail.com