os documentos son una de las principales materias primas del historiador. Los historiadores profesionales suelen pasar semanas, meses, años sepultados en los archivos descifrando papeles viejos. Algunos historiadores mediocres creen a pie juntillas lo que dicen esos manuscritos, los mejores buscan comprenderlos en su contexto, confrontándolos con otros, preguntándole a cada documento, ¿qué?, ¿quién, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde? Y, sobre todo, ¿por qué, para qué, para quién?
Y el libro de Martí Batres, que lleva el mismo título que este artículo, es una recopilación de documentos fundamentales: el acta notariada del congreso fundacional de Morena, realizado en noviembre de 2012, que contiene el estatuto, la declaración de principios y el programa aprobados en ese congreso; y el resultado de la votación para el Consejo Nacional. Los nombres de los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional y del Consejo Nacional me permitirían hacer (lo haré) una biografía colectiva y comparada (en historia se dice “prosopografía”) para mostrar cuáles son las raíces y los orígenes de Morena, tema sobre el que ya han trabajado el propio Martí y compañeros como Alejandro Bartra y Héctor Alejandro Quintanar. Y es que el documento en sí está lleno de detalles, nombres, lugares, hechos concretos. Y salvo algunos personajes, demuestra documentadamente que contra las mentiras de la derecha, el partido fue construido por gente con amplia trayectoria en la izquierda.
El pasado Jueves Santo presentaron el libro Héctor Díaz Polanco y Paco Ignacio Taibo II, con la asistencia de más de la mitad de los miembros del primer Comité Ejecutivo Nacional de Morena, el que se eligió en 2012 y cuyos miembros trabajaron ad honorem en medio de la precariedad y el cerco mediático, además de otros 300 compañeros y amigos más, a algunos de los cuales tenía años sin ver. En todos nosotros despertó la nostalgia de aquellos años de entrega y sacrificio en los que cada uno trabajaba desde su trinchera construyendo contra todo un partido que en sólo seis años se convirtió en el más importante de México y ganó las elecciones.
El documento contiene mucha carne, pero también el “prólogo”, que es en realidad un estudio introductorio. Nos recuerda que si este movimiento tiene una fecha fundacional, es la reacción contra el intento de desafuero de Andrés Manuel López Obrador en 2004-2005. Sigue con la creación del “gobierno legítimo” en 2006, cuyos integrantes, salvo algún oportunista vulgar y tres o cuatro ya fallecidos, siguen en el movimiento, empezando por la presidenta Claudia Sheinbaum. Luego sigue el análisis de la descomposición del PRD y, finalmente, su suicidio diferido (eso ya nos queda clarísimo) al firmar con el Prian el pacto contra México.
Unas semanas antes de que se anunciara formalmente ese pacto, pero cuando ya era más que evidente la traición y venta de los dirigentes nominales del PRD, el 9 de septiembre de 2012, “frente a un Zócalo colmado de simpatizantes”, AMLO formalizó su renuncia al PRD y su convocatoria al primer Congreso Nacional de Morena (nacida más de un año antes como asociación civil) y a 300 congresos distritales, donde 85 por ciento de los participantes decidieron constituir un nuevo partido político. Lo que muchos sentimos en esos días es sintetizado por Martí en primera persona:
“Cuando escuché a López Obrador anunciar que se separaba del PRD para dedicarse a la construcción de una nueva fuerza me sentí representado, liberado y optimista. En los años previos me había tocado vivir de cerca el desdibujamiento paulatino del partido, su tibieza frente a asuntos relevantes como la reforma indígena, el IVA en medicinas y alimentos y los primeros intentos de privatización eléctrica. Por tal razón, cuando ese 9 de septiembre… fuimos convocados un grupo de dirigentes… para ayudar a la organización de los congresos distritales, sentí una viva emoción. Surgiría algo nuevo.”
Empezó entonces un trabajo de organización en el que cada quien aportó lo que pudo. Vinieron las movilizaciones contra la llamada “reforma energética”, los congresos distritales, la afiliación casa por casa, los cursos nacionales de formación política de jóvenes (cinco en 2013, donde el de la pluma tuvo el honor de tomar parte, por invitación de AMLO), la construcción de un partido que sólo seis años después ganó las elecciones de manera incontestable.
Martí termina el prólogo contando en dos cuartillas su relación política con AMLO. No la personal, que, todos sabemos, es larga y enriquecedora, sino la política: y esa construcción de un dirigente que se fue ganando la confianza de millones, fue resaltada en la presentación por Díaz Polanco y Paco Taibo, y luego por el propio Martí, quien, por cierto, me lanzó la bolita para escribir la historia. Sí, pero no todavía.
El libro, fundamental para que las nuevas generaciones de Morena conozcan su origen, lo puedes adquirir aquí: https://porrua.mx/la-fundacion-de-morena-9786070946332.html











