Opinión
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Del Gran Israel al imperio sionista-estadunidense
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a pasan los 30 días de guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, donde se aplican diferentes formas de barbarie avanzada por la tecnología. Según un reportaje reciente, el ejército deEstados Unidos usa al Maven Smart System de Inteligencia Artificial (a través de Palantir) como arma de guerra para acelerar el proceso de identificar blancos de guerra. Si ese sistema jugó algún papel en el ataque de Estados Unidos a la escuela Shajareh Taybbeh en Teherán, matando a 170 personas, casi todas niñas, este sistema no es muy exacto. Lo describen como un tipo de Google Earth para la guerra: un mapa con puntos blancos con coordenadas que dan información de lo que está exactamente ahí: amigo o enemigo.

Las alianzas entre las compañías inversoras en el avance de la inteligencia artificial de Silicon Valley e Israel, y el nuevo orden de vigilancia administración y eliminación de las poblaciones consideradas redundantes por el capitalismo extractivista global se van haciendo más y más transparentes. Sam Altman, el CEO de Open AI, además de haber firmado un contrato con el Pentágono para implementar sus tecnologiás para la vigilancia masiva en Estados Unidos, ha hecho declaraciones públicas de su interés en invertir en Israel para transformarlo en un eje central de desarrollo de tecnologías para la vigilancia y el control cibernéticos. Alex Karp es el CEO abiertamente sionista de Palantir, la compañía que está colaborando con el gobierno de Trump para amalgamar todos los archivos digitales de los ciudadanos en una sola base de datos para facilitar la vigilancia masiva y un sistema de predicción de comportamiento para la acción policial preventiva. Su tecnología está detrás de las deportaciones masivas de ICE, el programa de drones automatizados del Pentágono, el perfilamiento racista de ciudadanos por parte de la policía en Estados Unidos, y también para los ataques del Ejército israelí contra Gaza. Crean una versión del imperio de Estados Unidos salida de una pesadilla de ciencia ficción. Dominan al mundo a través de la inteligencia artificial y la implementación aceleracionista del poshumanismo de Silicon Valley. Por un lado, Israel es central al nuevo imperio dada su expertise para exportar en la masificación de la ciberseguridad, en predicción de comportamiento, y monitoreo de poblaciones.

Prueba de ello es la palestinización incipiente de las minorías en Estados Unidos. El segundo día de su mandato, Donald Trump dictó una orden que busca impedir que todos los niños nacidos en Estados Unidos obtengan la nacionalidad estadunidense. El proyecto de ley para redefinir quién es considerado ciudadano –dependiendo si los padres están en el país sin documentación o de forma temporal– está actualmente en debate en la Suprema Corte. Los límites en el derecho a la ciudadanía consolidarán la producción legal de ciudadanos de segunda, facilitarán que sectores de la población sean gobernados como no-ciudadanos, como los palestinos: gobernados con derechos distintos al resto de la población.

Por otro lado, la escalada de los ataques contra Gaza, en Líbano, Siria, Cisjordania e Irán han sido interpretados por observadores y comentaristas como un avance del movimiento por el Gran Israel, es decir, la expansión territorial de Israel a través del genocidio y limpieza étnica como el cumplimiento del destino divino. Ésta es una creencia real reflejada en las cúpulas políticas y religiosas en Israel, basadas en un pasaje del Génesis 15:18-21 en la Biblia, que describe la alianza de Dios con Abraham, prometiéndole a su descendencia la tierra “desde el río Nilo hasta el río grande, el río Éufrates”. El 7 de octubre le ha permitido al gobierno silenciar la oposición interna y del mundo externo. Israel obtuvo carte blanche para realizar esta agenda ideológica. Lo que es distinto a previas etapas del genocidio es que cuando Israel invadió Cisjordania y Gaza en 1967, Líbano en 1978, 1981 y hasta 2006, la gente no había sido desplazada ni sus tierras hechas baldías. La visión del Gran Israel incluye una agenda de pureza, control y dominación total territorial, y están aplicando el modelo de Rafah y Beit Hanun de limpiar étnicamente el área antes de ocuparla. Con la incipiente expansión de las fronteras de Israel, la gente desplazada ya no tendrá hogar adónde regresar. ¿Cómo se va a ver el mapa de Medio Oriente en cinco o 10 años? Esta guerra no sólo está cambiando la vida de millones de árabes, israelíes y persas, sino que está desestabilizando al mundo, está colocando a la humanidad en un punto de inflexión. Con una visión sionista guiando al poder la alianza de Estados Unidos con Israel y la implementación de la inteligencia artificial como herramienta de control y genocidio, hacen de Estados Unidos la estructura imperial más poderosa.

Mientras la administración de Trump continúa los bombardeos en Irán, los ataques a los cárteles en América Latina son sólo el comienzo de lo que Joseph Humire (el asistente de guerra para la defensa de la patria y los temas de seguridad de las Américas) llamó en una conferencia de prensa la semana pasada operación Exterminio Total. Humire declaró que en el horizonte están planeados más golpes contra América Latina, en la frontera de Colombia y Ecuador (recordemos la bomba lanzada el 3 de marzo que no explotó), los ataques a Venezuela en enero, el bloqueo de petróleo y la crisis humanitaria fabricada en Cuba, la operación Lanza Sureña o la campaña militar de Estados Unidos contra barcos en el Caribe y Pacífico del Este, las amenazas a Petro –los nuevos desarrollos de la Doctrina Donroe que no podemos ignorar–.

Poema de Mosab Abu Toha:

Cuando morimos, nuestras almas dejan nuestros cuerpos, / se llevan con ellos todo lo que amaron / en nuestras habitaciones: las botellas de perfume, / el maquillaje, los collares, las plumas. // En Gaza nuestros cuerpos y habitaciones se aniquilan .// Nada queda para el alma. // Hasta nuestras almas, /se quedan atrapadas durante semanas bajo los escombros. // Ahora por años.

*Autora del libro El cielo está incompleto: Cuadernos de viaje en Palestina