Martes 14 de abril de 2026, p. 20
Roma. Una crisis prolongada por el cierre del estrecho de Ormuz podría desencadenar una catástrofe agroalimentaria mundial al interrumpir las exportaciones de fertilizantes y energía, aumentar los precios de los alimentos y reducir el rendimiento de los cultivos, sostuvo ayer la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El economista jefe del organismo internacional, Máximo Torero, afirmó que los países más pobres eran los más expuestos porque los calendarios de siembra implicaban retrasos en el acceso a insumos clave que podían traducirse rápidamente en una menor producción, una mayor inflación y un crecimiento mundial mucho más lento.
Por otra parte, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) alertó que otra de las consecuencias de la guerra en Medio Oriente podría empujar a la pobreza a más de 30 millones de personas en 162 países.
En la sexta semana del conflicto bélico, el PNUD indicó que los efectos de la guerra pasan de una fase “aguda” a una “prolongada” a medida que continúan las hostilidades, por lo que “en el peor de los escenarios, hasta 32 millones de personas adicionales podrían caer en la pobreza”.











