esde su ópera prima ¿ Dónde están sus historias? (2007), mejor largometraje en el Festival de cine de Morelia, era evidente que Nicolás Pereda proponía un tratamiento atípico para sus tramas en apariencia sencillas, al tiempo que crecía su nombre como uno de los directores jóvenes independientes más originales de nuestra cinematografía. Perpetum Mobile, El verano de Goliat, Los mejores temas Fauna, Lázaro de noche y más, son ejemplos brillantes de una prolífica obra que aborda, sobre todo, curiosos y amables retratos de amigos y de familia, no exentos de tópicos incómodos como la inseguridad, el narcotráfico o el subempleo en México y en la que utiliza de manera constante a un mismo grupo de actores; entre ellos, Lázaro Gabino Rodríguez, José Rodríguez López (Rolo), Teresita Sánchez, Francisco Barreiro y Luisa Pardo, entre otros.
Un arranque muy cinemático y distinto al habitual estilo de Pereda con una cámara móvil que sigue al protagonista en su motocicleta. De camino a su trabajo en una mina de cobre, Lázaro encuentra un cuerpo inerte y decide regresar a su casa para contar lo sucedido. No obstante, un testigo hace crecer el rumor de que aquel pudiera ser el responsable del homicidio. Las sospechas crecen al igual que el deseo de Lázaro por Rosa (Rosa Estela Juárez), hermana de su madre, unos pocos años mayor que él. A esto se suma la insistencia del protagonista en solicitar una licencia médica y un tanque de oxígeno alegando que la mina le está destruyendo los pulmones.
Como en sus anteriores filmes, Cobre (México-Canadá, 2025) apuesta de nuevo por un cine de actos mínimos que intenta capturar ese tedio rural (en este caso, Tlaxcala), donde todo parece detenerse, hurgando en algunos temas como la violencia, la rutina, la burocracia, el hastío o el deseo. Lo hace con su habitual habilidad, ironía y sarcasmo con algunos momentos brillantes que suceden incluso fuera de cámara, por ejemplo el diálogo entre la doctora y la visitante médica. O el jefe que le recrimina: “A mí también me caes mal. Aquí no vinimos a hacer amigos”, o el trueque de conseguir una cita al maduro médico con la tía a cambio del tanque de oxígeno en una suerte de comedia a lo Jarmusch con un inquietante suspenso y tensión sexual hacia el final entre Lázaro, Rosa y su novio (el siempre eficaz Harold Torres).
Ese estilo contemplativo, minimalista, de imágenes densas y morosas como propuesta alternativa de aquel moderno cine mexicano del nuevo milenio, era la carta de presentación del joven debutante egresado del CCC, Daniel Castro Zimbrón, con Táu (2012), una suerte de versión onírica muy libre de Solaris, la película de Andrei Tarkovski y la novela de Stanislav Lem. Una eficacia narrativa y originalidad que se confirmó con su siguiente filme, Las tinieblas (2016): la historia de un padre que mantiene aislados a sus hijos del mundo en una inquietante metáfora sobre el miedo a crecer; una especie de versión fantástica de El castillo de la pureza (Arturo Ripstein, 1972).
Curiosamente, el tercer filme escrito y dirigido por Castro Zimbrón, inspirado en la novela de Alberto Gudiño Hernández, incluido en la edición 79 de la Muestra de la Cineteca: Tus dos muertos (2025), rompe por completo tanto con el estilo como con la temática de sus obras anteriores y, no obstante, en las tres se sumerge de nuevo en terrenos del dolor, la pérdida y la soledad. En este caso, se trata de un vibrante y oscuro thriller noir que involucra a un candidato a la presidencia (Alexis Ayala) y un hijo suyo no reconocido que desaparece, además de a un extraño y maduro dependiente de un videoclub (Brontis Jodorowsky) y un desquiciado, repulsivo y atormentado agente judicial, Cipriano Zuzunaga (sorprendente Gerardo Trejoluna), a quien le asignan un caso que lo enfrentará con sus propios demonios interiores como esa delirante visión de su padre ya fallecido y la difícil y distante relación con su hija.
Bajo los acordes de una vigorosa banda sonora de jazz a cargo de Paloma Peñarrubia, las atmosféricas imágenes de Claudia Becerril que se complementan con el gran trabajo de diseño de arte de Alisarine Ducolomb, Tus dos muertos se trastoca en un relato sobre la culpa, la impunidad, la corrupción y la obsesión por el pasado que se mueve entre el cine negro tradicional mexicano de los 70 ( Cadena perpetua, Días de combate, Llámenme Mike), la novela gráfica noir contemporánea nacional con toda su ironía y festivo desmadre y el cine de Takeshi Kitano con sus personajes violentos con rasgos de ternura.
Cobre y Tus dos muertos forman parte de la Muestra 79 de la Cineteca y se proyectan en las sedes de Xoco, Las Artes, Chapultepec, así como en el Cinematógrafo del Chopo y el CCU de la UNAM.












