Opinión
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Aprender a morir

Temu y otros timos

O

tros fantasmas re-corren el mundo, igual o más letales que los creadospor dementes metidos a mandata-rios, como las ventas en línea o co-mercio electrónico que todos los días en el mundo ofrece productosbuenos, regulares y malos. La basu-ra legal contamina igual. Por acá, empezamos a considerar tapar el pozo cuando ya se han perdido más de 20 mil millones de pesos por fraudes digitales. Y contando…

Habitamos un planeta poco capaz de aprender a convivir a pesar de valores como libertad, justicia, respeto, responsabilidad o tolerancia, fomentados a diario por instituciones civiles y religiosas e ideólogos y oficiantes variopintos, en tanto los racionales hacemos como que entendemos.

José Luis escribe: “Tengo 82 años y siempre desconfié del mitote tecnológico y la nula disposición de las autoridades a contener los excesos del comercio irresponsable que ahora, mediante ventas en línea, se aprovecha de la credulidad, necesidad o avidez de consumo de la gente, pero si no frenan el alza constante de precios, menos van a controlar el abuso del comercio por Internet”.

“A diferencia de otros países –añade el octogenario–, en México abundan la ingenuidad y la negligencia de unos y de otros, al tiempo que insaciables asiáticos invaden los mercados del planeta, llenándolo de basura, por productos y sus envolturas. Tuve la debilidad de caer en el timo de la empresa Temu, que prometía un teléfono celular gratis si alcanzaba determinado monto de compras.

“El 1º de marzo hice un pedido aTemu por 810 pesos que pagué enun Oxxo y a los dos días recibí unmensaje: ‘¡No te preocupes! Si ya pagaste tu compra, no es necesario que nos envíes el comprobante. Cuando se confirme el pago, nosotros le daremos un OK al site donde hiciste la compra y ellos van a liberar tu pedido’. Y en seguida otro: ‘¿Recuerdas tu pedido en Temu.com?’ “Recibí varios tiliches, el celular nunca, y ofrecían una inoperante central de ayuda”.

“Suelen ser productos debaja calidad presentados en formaatractiva y a precios muy económi-cos, por lo que seguramente somosmiles los pendejos que caemos enesa publicidad acompañada de ten-tadores descuentos. Muchos otros negocios en línea operan en el país sin que nadie los llame a cuentas ni los usuarios podamos reclamar los fraudes de que somos objeto, hasta que la basura nos rebase y los productos nacionales desaparezcan”, concluye.