Gritos y susurros
o único que salva el momento es que no hay silencio en Estados Unidos. La columnista Rebecca Solnit escribió en The Guardian que “Estados Unidos se está autodestruyendo”, al señalar que “es un gobierno que sabotea el funcionamiento del gobierno federal… y tirando a la basura la economía global, las alianzas y las relaciones internacionales”, así como el medio ambiente con consecuencias que duraron décadas.
Tal vez lo más importante ahorita es que ante toda esta destrucción, guerras, represión y violaciones, si no es que anulación de derechos y libertades civiles, se escuchan gritos y susurros, o sea, pruebas de vida dentro de este pueblo estadunidense.
Después del día de protesta nacional más grande de la historia de Estados Unidos (entre 8 y 9 millones en más de 3 mil actos), el No Kings Day a fines de marzo, las expresiones de disidencia y resistencia se escuchan y se ven en diversos frentes ante un gobierno que acusa a gran parte de la oposición de potenciales “terroristas domésticos” y “antipatriotas”.
Algunas de las expresiones son impulsadas por artistas veteranos, como Jane Fonda, Bruce Springsteen y otros. Fonda ha resucitado el Comité por la Primera Enmienda –organización en la que participó su padre, el actor Henry Fonda, contra el macartismo en los años 50– para combatir el retorno de esas mismas fuerzas oscuras, afirma. “Somos artistas, comediantes, escritores y cuentacuentos –gente que ha centrado sus vidas sobre la creencia de que las historias pueden salvar vidas, que el humor descolmilla a tiranos, que el arte perdura más que los imperios, y que la voz humana, alzada en protesta, es una de las fuerzas más duraderas en la historia”, señala el comité (https://www.committeeforthefirst amendment.com/).
Springsteen está en los inicios de una gira nacional explícitamente dedicada a la resistencia en todos los frentes –guerras, redadas antimigrantes, censura, ataques contra minorías–, contra los ocupantes de la Casa Blanca, a los que denunció como un gobierno “corrupto, incompetente, racista… y traicionero” (https://www.instagram.com/reel/DWT8ke1CASa/?igsh=bnk2NzNicXQyZ3ky). Al arrancar la gira en su concierto en Los Ángeles, declaró ante la arena abrumada: “convocamos el poder justo del arte y la música, del rocanrol, en tiempos peligrosos” para el rescate de la democracia y sus ideales en el país.
Otros gritos de resistencia son encabezados por gente hasta ahora anónima en el escenario público, pero que ya se atreven a enfrentarse a injusticias intolerables, por ejemplo, la detención y enjaulamiento de miles de niños, como la iniciativa de “10 mil madres”, que buscan clausurar el centro de detención Dilley en Texas, donde están arrestados menores y sus padres inmigrantes, esfuerzo en que también están batallando los diputados mexicoestadunidenses Joaquin Castro y Greg Casar. Otros encabezan esfuerzos como las vigilias semanales de activistas, religiosos, familiares de detenidos frente al llamado Alcatraz de los caimanes en Florida y el centro de detención federal en Brooklyn, entre otros.
O por un grupo de danzantes frente al renombrado Centro Trump-Kennedy y ante el Monumento a Lincoln, en Washington, que con playeras con ilustraciones de fragmentos de los archivos del pederasta Epstein, sobre todo los relacionados con Trump, ofrecieron un baile furioso y delicado sobre la violación de la inocencia, con ojos vendados hasta el final, cuando culmina en un grito y se los quitan para levantarlos como un puño (https://www.instagram.com/reels/DW 9As6zDGG3/).
Y ahora hay mezclas de figuras políticas veteranas y las de nuevas generaciones, y sus aliados, como es el caso del senador Bernie Sanders, el David contra el Goliat oligárquico, y el nuevo alcalde socialista democrático de Nueva York, Zhoran Mamdani, y la gran dirigente sindical, presidenta del gremio de sobrecargos, Sara Nelson, en apoyo de fortalecer y ampliar el sindicalismo en Estados Unidos como una clave en la lucha democrática y la resistencia contra la derecha.
La historia de este momento en este país no se puede contar sin los gritos y susurros, y mientras ese sea el caso, hay (algo de) esperanza.
Bruce Springsteen. My city in ruins. https://www.youtube.com/watch?v=gO3r2T7D9Lw












