La fauna se ha desplazado tras las detonaciones por la ampliación del muro fronterizo de metal
Lunes 13 de abril de 2026, p. 25
Mexicali, BC., Representantes de pueblos originarios protestaron en la frontera de Tecate con Estados Unidos, del lado mexicano, por la destrucción de vestigios arqueológicos de la etnia kumiai con explosivos en el cerro Cuchumá, una de las cinco Montañas Sagradas del Mundo en la cosmogonía indígena bajacaliforniana, con el fin de ampliar el muro.
Los manifestantes destacaron la importancia de respetar las tradiciones de los pueblos originarios, “en este caso de los hermanos kumiais y la montaña sagrada del Cuchumá, pues están dañando las tierras”.
Fabián Murillo, representante nahua del Calpulli Cuchumatepetl, grupo de danza tradicional de Tecate, comentó: “No somos dueños de la tierra, sólo somos parte de ella, por eso defendemos lo sagrado; la Madre Tierra siempre está embarazada para darnos fruto. Esas explosiones dañan la tierra, el agua”.
Durante su protesta, un centenar de indígenas representaron la Danza del Kuri Kuri.
Los primeros estragos causados por Estados Unidos en el hábitat binacional por el uso de dinamita para ampliar el muro de metal en su frontera con México se registran en ranchos mexicanos de la colina Cuchumá.
Ambientalistas alertaron sobre los daños a la flora y fauna, lo mismo que a sitios arqueológicos del Cuchumá, patrimonio cultural inmaterial de México que, según la asociación Pronatura Noroeste, ofrece una mezcla de biodiversidad, tradición milenaria y conservación debido a que en su geografía rocosa hay árboles de cedro de Baja California, encino verde, palo verde, matorral desértico y chaparral, donde se refugian el correcaminos norteño y la matraca del desierto, además de coyotes, codornices, serpientes cascabel moteadas y lagartijas cornudas.
En la última semana, víboras y lagartijas que habitaban la zona montañosa se desplazaron hacia la parte baja por las detonaciones del gobierno estadunidense, que comenzaron en marzo pasado en Tecate Peak, California, lugar allende la frontera conocido como Tecatito, limítrofe con Tecate.
Ambientalistas y especialistas afirman que 70 por ciento de la Montaña Sagrada se ubica en territorio mexicano, y el resto en suelo estadunidense. Ahí se registran detonaciones para abrir brechas que servirán de caminos de vigilancia de la Patrulla Fronteriza, y construir un muro de metal de 10 metros de altura y dos de fondo con zapatas de cemento.
Las zonas afectadas están en suelo mexicano; entre ellas, los ranchos La Puerta y Tres Estrellas, situados en las faldas de la montaña sagrada kumiai. En el lugar se habilitó una cafetería y una cocina orgánica para los visitantes que acuden a contemplar el Cuchumá.
Este fin de semana, El Cafecito Tres Estrellas dejó de atender al público por la presencia de víboras que se mudaron a las faldas de la montaña por los estallidos.
Pueblos originarios, defensores de la tierra
El 10 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo en su conferencia matutina que solicitó información a las secretarías de Cultura y de Relaciones Exteriores sobre las repercusiones del uso de dinamita en el sitio sagrado de los kumiai.
A su vez, la regidora kumiai de Tecate, Claudia Cota, es la única representante popular de Baja California que se ha pronunciado contra la administración de Donald Trump por usar dinamita en la Montaña Sagrada. Advirtió que “la voz del Cuchumá se sigue escuchando por medio de los yumanos”, quienes llegaron a la zona antes de que Estados Unidos existiera.
“Los nativos somos defensores de la tierra, de la flora y fauna”, señaló Cota, quien recordó que las abuelas narraban que los kumiais que pretendían convertirse en guerreros subían a la cima del Cuchumá, donde ayunaban durante días para escuchar a la montaña y convertirse en chamanes.












