Y menos de la ferocidad humana
ara qué apareció lo humano en la Tierra?
¿Para qué se humanizó una
especie animal?
¿Para qué apareció en ésta la
bipedia?
¿Y el dedo oponible configurando la mano
que aferra,
disecciona, palpa, siente, envuelve, prepara,
termina una obra maleable, toca y siente
hasta que el cerebro y todo el cuerpo la
conocen y aprueban?
¿Para qué la sensibilidad de la palma y de
toda la piel,
desde las plantas sobre las que apoyamos
los cuerpos
hasta las cabezas donde se guardan la
imagen y los ruidos
de los descubrimientos y de los propios
cuerpos,
y los de los compañeros?
¿Y del universo de los distintos, desde los
casi
Invisibles hasta los que podían rebasar en
tamaño
y fuerza a pueblos enteros, de los más
semejantes
y los algo diferentes?
¿Para qué la conformación de las cuerdas
vocales,
sonidos y sentidos para conocer con los ojos
cerrados
el universo?
¿Para qué el cerebro, cada vez más capaz
de crear otra realidad física o sonora?
¿Y para qué crear lenguajes superpuestos
a los que nos unían y con su sustancia
infinitamente poderosa, la milagrosa
palabra
nos permitía crear realidades nuevas
con qué embellecer su materia original
hasta el delirio, como resultó la poesía?
¿Para qué crear facultades en lo humano
como la invención de la muerte provocada,
la que no tiene la culpa del fin.
¿Por qué fue desplazado el eslabón
necesario
en la renovación del Universo… el Ser
y fue recreado en el juego
de la irrupción sorpresiva del mal…?
Un mal puro, de dolor descontrolado
físico, pero también moral,
cuando ya no hay Dios que valga
ni tras el dinero ni tras el poder,
cuando nos arrebataron de las manos
antes de ponerle signo, el derecho
a impedir las masacres de nuestros
semejantes.
¿En qué momento de los millones de años
nos torcimos los humanos contra
humanos?
Hoy se asesinan niñas sólo por los futuros
frutos de sus vientres,
Se despuebla así el futuro de las tierras
robadas
mientras los soldados siembran los vientres
de otras madres
que festejan ya la tarea de poblar los
campos
y ciudades regados con la fértil sangre
Palestina.
¿Dónde están la lucidez y la locura?
¿De dónde aprendimos este cuento de
terror,
en qué mandamientos religiosos, cantos y
purificaciones,
en qué templos de la humanidad enseñaron
a matar
y dejar como carnada para bestias a
nuestros semejantes?
Juro, con mi cabeza, que sólo ejércitos
formados con drogas,
y sometidos a aspiraciones periódicas de
células cerebrales
y maltratos inimaginables, pueden
obedecer la ejecución de masacres
en contra de sus semejantes…
Algún día se regresará a confrontaciones públicas de líderes opuestos, con jurados internacionales… en vez de que un individuo pueda construir cementerios con los cuerpos de sus propios ejércitos.
Sacudámonos las órdenes de los asesinos. Hagamos pirámides, carreteras, profundas rayas en el agua, para resistir a las ideas malignas que dan la orden en todo el Planeta.
Cada uno y una de nosotros y nosotras, desde el pecho de madres, recién paridas o con la falda que asimos desde los primeros pasos para no caernos en el piso, hasta la desobediencia retadora de los jóvenes corazones, y todos los demás en cualquier ciclo de su vida, ¡levantemos el grito del basta judíos y gringos descastados! No son propietarios de las vidas del Planeta y tampoco de una parte del mismo: todos sus habitantes somos copropietarios usuarios y no permitimos su salvaje empresa, contra la naturaleza, y mucho menos contra la humanidad.











