Opinión
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¿Quién gana con las guerras?
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a vida humana y no humana en el planeta enfrentan hoy múltiples afectaciones y amenazas. Destacan dos de ellas por sus graves impactos para la vida toda: 1) la crisis ecosocial y 2) las guerras. Sobre la crisis ecosocial –que incluye el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el agotamiento de recursos, etcétera–, sólo diremos que es resultado del modelo de producción capitalista que nos ha llevado a superar los “límites ecológicos” del plantea.

En cierto sentido, otra forma de guerra: la del capital contra la vida. Aunque no es nueva, esta amenaza ha llevado a replantearnos las ideas de “desarrollo”, “progreso” y “civilización” basados en la mercantilización y destrucción de la naturaleza; ideas que incluso predominaron y predominan en las izquierdas y en los progresismos. Muchos intentos han surgido por “pintar de verde” a la guerra capitalista contra la naturaleza, o incluso de enunciarla como sustentable. Afortunadamente, cada vez más las izquierdas sociales y la sociedad en general han incorporado la dimensión socioecológica o territorial a sus programas de lucha y a sus preocupaciones cotidianas. Hoy ninguna alternativa que se pretenda como tal puede abandonar la contradicción capital-naturaleza.

En tanto, las guerras son hoy una realidad en la que se asesina a grandes poblaciones, y millones de personas más son afectadas y amenazadas con enfermedades, hambrunas, desplazamientos, y otros riesgos resultados de las mismas guerras. Las guerras abiertas y encubiertas, que se libran en distintos campos y frentes por todo el mundo, abren la posibilidad de la utilización de armas de destrucción masiva y de “destrucción mutua asegurada”, como llaman los especialistas. Pero las guerras, como nos han insistido los mayas zapatistas, son en sí mismas un gran negocio: el negocio de la destrucción y el de la reconstrucción.

En el negocio de la destrucción que fomentan las guerras, quienes obtienen una mayor parte de las ganancias son los dueños de las industrias armamentistas. De acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (https://n9.cl/mqcqp), para marzo de 2026, el “volumen de las principales armas transferidas entre Estados aumentó 9.2 por ciento entre 2016-20 y 2021-25”. Los estados europeos, señala el informe, triplicaron sus importaciones de armas, “convirtiéndose en la región receptora más importante”. Ucrania es el principal país receptor de armas en Europa, seguido de Polonia y Reino Unido. Las armas que llegan a este continente provienen de Estados Unidos (48 por ciento), Alemania (7.1) y Francia (6.2).

En Asia y Oceanía, los cuatro mayores importadores de armas son India, Pakistán, Japón y Australia. Si bien el mayor proveedor de armas en estos dos continentes también es Estados Unidos, destaca Rusia como un proveedor principal de armas para India. Vale resaltar que India es además el segundo mayor importador de armas del mundo. Sobresale también el caso de China, que además de proveer armas a Pakistán, está ampliando la producción nacional de diseños propios.

Estados Unidos se mantiene como el mayor proveedor mundial de armas, seguido de Francia, Rusia, Alemania, China, Italia e Israel. “A pesar de estar llevando a cabo la guerra en Gaza y ataques en Irán, Líbano, Qatar, Siria y Yemen –señala el informe–, Israel todavía consiguió aumentar su cuota de las exportaciones mundiales de armas”. Pero Israel no sólo exporta armas, también fue decimocuarto mayor importador, adquiriendo armamento proveniente de Estados Unidos y Alemania.

Entre las 10 mayores productoras de armas para 2024 se encuentra Lockheed Martin Corp., multinacional estadunidense que es la mayor proveedora de armas mundial y que tiene entre sus principales accionistas a BlackRock, que recientemente se reunieron con la Presidenta de México para explorar nuevos negocios. También está Northrop Grumman Corp., que en su propia página describe sus “sólidas alianzas en Australia, Japón, Oriente Medio, Europa, Corea del Sur y Estados Unidos”. Igualmente se encuentra la corporación rusa Rostec, la cual señala que casi la mitad del programa estatal de adquisiciones de defensa de Rusia recae en esta corporación. Otras productoras de armas que destacan son General Dynamics, Boeing y L3Harris Technologies (EU) AVI y CETC (China) y BAE Systems (Reino Unido). La lista puede consultarse en: https://n9.cl/qo0cf.

Los territorios que se destruyen hoy son paraísos de inversión mañana. Los señores de la guerra y del dinero invierten en la destrucción para recuperar ganancias en el negocio de la reconstrucción: esa fue una de las grandes lecciones de la Segunda Guerra Mundial. Las grandes corporaciones detrás de la destrucción y la reconstrucción del mundo deben ser objeto también de nuestra crítica y acción, y no sólo los gobiernos que operan para ellos.

*Sociólogo

X: @RaulRomero_mx