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Violencia entre jóvenes invade liceos y universidades en Chile

Se multiplican mensajes de odio y atentados // Profesores afirman que el problema es estructural y requiere un tratamiento integral

Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 12 de abril de 2026, p. 19

Santiago. Una ola de fatal violencia juvenil se instaló en escuelas y liceos de Chile. A diario suceden agresiones, palizas y actos sanguinarios entre estudiantes que aún son niños o apenas entran en la adolescencia. El más reciente episodio ocurrió esta semana, cuando un chico de 12 años uso un cuchillo de carnicero para herir a otro un año mayor.

La víctima fue denunciada por los padres del agresor por amenazas previas contra su hijo, en un intento de justificación.

El viernes tres colegios en diferentes ciudades y una universidad suspendieron las clases, también otros la próxima semana, tras recibir amenazas de ataques inminentes.

“Prepárense, tiroteo mañana viernes o el lunes, 9:30 horas” o “no vengas hoy 10/04 en la tarde. Él matará a todos. Sálvate”, se advertía en mensajes difundidos.

La situación se tornó desastrosa hace dos semanas, cuando un alumno acuchilló hasta matar a una inspectora del colegio al cual asistía, y dejó a otra con heridas graves; además agredió a cinco alumnos.

Hernán Meneses Leal, de 18 años, preparó minuciosamente su accionar, relató la fiscalía, pues él escribió que buscaría “idílicamente” causar ocho víctimas en un “día de la ira” impulsado por el “odio al capitalismo y misantropía”.

La fiscalía, al acusarlo, opinó que el atacante no buscaba “sobrevivir”, pero que de conseguirlo, anotó en un cuaderno, eso conllevaría “presenciar impacto y fama”, compensando el “arresto, cadena perpetua, vergüenza”; y que de no perecer en el ataque, intentaría “de forma activa la muerte en reclusión”.

Los sucesos, en Calama, mil 500 kilómetros al norte de Santiago, sacudieron al país, y parecen acelerarse, pues desde el 27 de marzo hubo otras 30 situaciones gravísimas por “una especie de brote por imitación”, dice un experto.

En la misma ciudad hubo otro apuñalamiento a un niño de 13; en Santiago, estudiantes incendiaron su colegio, y en el aledaño municipio de Recoleta ocurrió un tiroteo a las puertas de un liceo. Han aparecido rayados y mensajes en redes en los que se anuncian matanzas; a lo cual la policía dice que “toda amenaza debe ser considerada como real porque genera alarma pública y activa protocolos de alta complejidad”.

En Temuco, 700 kilómetros al sur, tres menores fueron atrapados con armas blancas y una de fuego al interior del Liceo Pablo Neruda; algo similar ocurría en Curicó.

La respuesta del presidente ultraderechista, José Antonio Kast, consiste en impulsar legislación que penalice duramente los delitos contra estudiantes, docentes o asistentes, dentro o fuera del recinto, y los delitos contra la propiedad cometidos en dependencias educativas.

También medidas de seguridad reguladas en la Ley General de Educación que incluirían la revisión de pertenencias personales de los estudiantes; el empoderamiento a los docentes para aplicar “medidas pedagógicas, preventivas, correctivas y disciplinarias orientadas a resguardar el normal desarrollo de la actividad educativa, el orden en la sala de clases y la adecuada convivencia escolar”.

Prohíbe el presidente Kast el uso de gorros y capuchas

Se aplicarán sanciones por interrupción de clases, total o parcial, así como el impedimento para acceder a la gratuidad en la educación superior en caso de sentencia por “delitos contra la vida o la integridad física o psíquica de las personas, o contra la propiedad o la infraestructura pública”.

Las medidas incluyen la prohibición del uso de gorros, capuchas, pasamontañas o cualquier otro que impida la identificación facial.

“La violencia en las escuelas no tiene color político. Este gobierno fue elegido precisamente para devolver, para recuperar el orden, el sentido común y la autoridad”, afirmó Kast.

El Colegio de Profesoras y Profesores afirmó que “el problema es estructural y profundo” y que requiere “un tratamiento integral que tiene que ver con salud mental, convivencia, educación y la participación de las familias”.