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Insultos xenófobos y protestas separatistas en la Champions

Atlético de Madrid silencia el Camp Nou con severa derrota al Barcelona

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▲ Luego de provocar una falta, el delantero argentino Julián Álvarez (19) colocó el balón al ángulo para conseguir el primer tanto del cuadro colchonero.Foto Ap
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 9 de abril de 2026, p. a11

Madrid. Los partidos entre el Barcelona y el Atlético de Madrid se han convertido en uno de los encuentros de más alto voltaje del futbol internacional. En esta ocasión, el equipo de la capital española se llevó en los cuartos de final de ida de la Champions una contundente victoria de 2-0 frente a los blaugranas, que vieron cómo el delantero argentino Julián Alvarez silenciaba su estadio, el Camp Nou, primero con un tiro de falta impecable que supuso el primer tanto del duelo y después con una jugada virtuosa que fue el inicio del segundo tanto.

El encuentro además fue el escenario para una guerra soterrada de banderas y de insultos; los seguidores del equipo madrileño entonaron el “¡Viva España!” y una parte de la afición gritó consignas xenófobas y racistas, “musulmán el que no bote (salte)”, mientras los seguidores ultras del Barça lanzaron proclamas independentistas, con su clásico grito de guerra de “puta España”.

Los prolegómenos del partido fueron de alta tensión. En las calles aledañas al Camp Nou, que sigue en proceso de remodelación, se juntaron ambas aficiones, pero como es habitual la del equipo visitante estaba permanentemente custodiada por la policía antidisturbios. Se movían encapsulados para evitar enfrentamientos entre los ultras, más aún cuando ambos equipos llevan este año varios partidos con la máxima rivalidad, sobre todo las semifinales de la Copa del Rey, en las que el Atlético de Madrid eliminó al equipo catalán.

En los canales ultras ambas aficiones se habían amenazado mutuamente y se habían insultado. De ahí la alerta máxima de la policía. El grupo ultra Frente Atlético es uno de los más violentos del país, además de enarbolar abiertamente emblemas y simbología nazi. Una parte de ese grupúscu-lo de violentos se congregó en las inmediaciones del Camp Nou para recuperar los cánticos que se escucharon en el partido entre Egipto y España el pasado 31 de marzo, “musulmán el que no bote (salte)”.

La mayoría de la afición colchonera no secundó estas consignas, pero aún así se escucharon en algún momento previo al partido. A unos metros, pero debidamente separados por la policía, se encontraban los ultras del Barça, los Boixos Nois, que arremetieron con piedras contra el autobús en el que trasladaban al equipo rival al estadio, mientras cantaban proclamas independentistas como “Visca Catalunya” e insultos como “puta España” y “español el que no bote (salte)”.

Además se produjo una peculiar guerra de banderas; los miembros de seguridad del estadio intentaron evitar que entraran insignias españolas al recinto deportivo, que sólo lograron parcialmente, mientras el propio equipo distribuyó por todo el estadio, incluidos los recogepelotas, banderas independentistas (esteladas) de distinto tamaño, que se desplegaron durante todo el encuentro.

Al margen de estos episodios de una rivalidad deportiva con tintes políticos, el partido fue como se esperaba: el Barça atacando sin cesar a la portería rival con un juego de toque y movimientos al espacio, mientras el equipo dirigido por el argentino Diego Pablo Simeone defendió bien y aprovechó las pocas ocasiones que tuvo.

Las estadísticas son claras: el Barça provocó hasta 18 ocasiones de gol y siete remates a portería, pero no metió ningún gol, mientras el Atlético de Madrid creó cinco ocasiones, remató tres veces al portero rival y metió dos goles. Además, provocó la expulsión de su defensa central de referencia, el joven Cubarsí, que no podrá jugar el partido de vuelta.

La gran estrella del partido fue sin duda el delantero argentino rojiblanco, Julián Alvarez, que transformó la falta que provocó la expulsión del defensa rival, con un disparo a la escuadra que hizo una parábola imposible. Y ya en el tiempo complementario, inició la jugada del segundo tanto, con un pase a la banda a Ruggieri que centró al área pequeña, donde remató a placer el delantero nórdico Sorloth.

A partir de ahí el partido fue aún más táctico, pero ni la lucha en solitario e infructuosa de la estrella blaugrana Lamine Yamal evitó la derrota con un dos a cero difícil de revertir en el partido de vuelta, que será en el estadio del Atlético de Madrid el próximo martes. También hubo jugadas polémicas, como un posible penalti no sancionado del defensa atlético Pubill, que será sin duda uno de los temas de discusión durante estos días antes de la cita final.